Acción Afirmativa: ¿un instrumento para reducir las desigualdades?

Estados Unidos es un país inmensamente diverso. Sin embargo, las relaciones entre razas han sido y siguen siendo bastante complejas.Para hacer frente a esta disparidad, las autoridades han elaborado una serie de medidas agrupadas bajo el concepto de Acción Afirmativa.


Foto referencial/Christina Morillo-Pexels

El objetivo es mejorar la calidad de vida de los grupos desfavorecidos y compensarlos por los perjuicios o la discriminación de la que han sido víctimas.

Hay quienes sostienen que ya no es necesario. Otros dicen que se trata de “racismo inverso”. Recientemente un caso de conflicto por Acción Afirmativa fue llevado a las máximas autoridades de la Corte Suprema.

Hace 24 años los votantes de California aprobaron la Proposición 209, que prohibía las preferencias raciales en la admisión a las universidades públicas, inspirando cambios similares en casi una docena de estados.

Este mes de noviembre, La Acción Afirmativa está de nuevo en la boleta de California (Proposición 16) en un momento de crecientes protestas que alegan desigualdades raciales.

Por eso, Ethnic Media Services invitó a un panel de veteranos líderes de los derechos civiles a hablar a favor de la Acción Afirmativa, como una herramienta para mejorar las brechas de oportunidades raciales en la educación superior, el lugar de trabajo y la cultura.


Foto referencial/Rebrand Cities-Pexels

EMS informó que coordinará una reunión informativa con los oponentes de la Acción Afirmativa en el próximo mes de octubre.

Un instrumento efectivo

Thomas Saenz, presidente y consejero general del Fondo de Defensa y Educación Mexicano-Americano, caracteriza a los seis meses más recientes de este año 2020, como de una particular intensidad, debido a la pandemia, al manejo económico de la crisis generada por la misma y más recientemente, por las protestas raciales derivadas de la muerte de George Floyd.


Thomas Saenz, cortesía

Para él, todo esto ha dejado al descubierto la vulnerabilidad generada por la discriminación sistémica. “Por ejemplo, la pandemia ha dejado altas tasas de contagio y muerte en poblaciones de color”.

Agrega que adicionalmente la recesión los ha golpeado: “Han perdidos su empleos y sus salarios han disminuido”. Y finalmente, precisa que las protestas de calle han dejado ver que la discriminación aún existe en el uso de la fuerza policial.

Saenz revela que, debido a la proposición 209, en California  no se pueden hacer reclutamientos de oficiales de policía dirigidos especialmente a comunidades de color. También recuerda que en 1996, cuando se aprobó, hubo gran polémica. Todas las poblaciones vulnerables votaron en su contra; pero finalmente fue aprobada, por lo que él considera “las grandes desigualdades del estado” y cambió la Constitución de la entidad californiana.

Hacia solucionar esta limitante se dirige la proposición 16, incluida en la votación de noviembre. El vocero alerta que la 209 ha tenido gran impacto por ejemplo, en las tasas de admisión de estudiantes de la raza negra en los centros educativos de la entidad californiana. Resalta que “Afroamericanos y latinos son el 60% de los estudiantes seniors en la escuela secundaria. Sin embargo, los graduados de la Universidad de California son apenas 29%”.

Más recientemente se ha hecho claro que cualquier entidad que quiera usar la Acción Afirmativa lo debe hacer con rigurosidad. “Hay que chequear las disparidades y establecer sus causas. Podríamos ver cambios positivos con la proposición 16. Se va a poder poner presión en la gente que hace las leyes”.

Un techo invisible

Eva Paterson es Presidente y fundador de la Sociedad de Justicia Equitativa, una organización jurídica nacional centrada en los derechos civiles y la lucha contra la discriminación.


Eva Paterson, cortesía

“Por estar en casa debido al COVID-19 vimos todos la muerte de Floyd y a muchos se le cayó la venda de los ojos”, asegura. Adelanta que “La proposición 16 lucha contra el racismo sistémico”.  Y lamenta que “No tenemos suficiente poder político. Tenemos la gente, pero no hay dinero para la campaña”.

Paterson aboga en favor del nuevo instrumento legal, señalando que “Si introducimos a más gente de color en el sistema educativo, ellos tendrán mejor trabajo, mejores sueldos, mejor cuidado para su salud, su vida será más larga, todo esto fluirá hacia su familia y su comunidad”

Para explicar la urgencia de medidas de ese tipo, explica que existe un techo de vidrio que afecta a ciertas comunidades. “Aunque hay muchos médicos asiático-americanos, no hay en el país una escuela de medicina que tenga un decano asiático-americano”. También agrega que “Muchos negocios asiático-americanos fueron golpeados al principio de la pandemia por aquel término del “virus chino”, por lo cual la gente los evitaba.

Haciendo un poco de historia, la profesional de las leyes recuerda que “Quienes empujaron la proposición 209 estaban atemorizados por la creciente cantidad de latinos en el estado y temían que alcanzaran paridad con ellos, lo cual se sumó al prejuicio contra los afroamericanos”.

Siguiendo con el hilo histórico, también trajo a colación que “El año pasado se conmemoraron 400 años del primer desembarco de esclavos en Jamestown. En un panel sobre el tema, escuché que la única manera de que los africanos fueran esclavizados, vendidos, linchados y violados es que fueran visto como algo menos que humanos. Eso se ha extendido hasta hoy y también tuvo que ver con la proposición 209”.

Como ejemplo relata que En 1972, cuando ella entró en la Escuela de Leyes de Berkley, había 30 estudiantes de raza negra. Poco después solamente quedaba uno. “Imaginen el efecto de haber privado a estos 29 estudiantes afroamericanos de una educación de calidad en el campo de las leyes”.

Sin ir muy lejos, afirma que las mujeres y las comunidades de color pierden un billón de dólares al año.

Paterson ha estado trabajando en informar a comunidades afroamericanas la importancia de la proposición 16. “En los focus groups he obtenido respuestas positivas en cuanto a activarse y votarla favorablemente, una vez que la entienden”.

De hecho, los números de votos positivos suben de 15% a 56% tras recibir la información.  También ha logrado el apoyo de equipos deportivos de la entidad. “Creemos que estamos en el lado correcto, que decidan los votantes el 3 de noviembre”.

Los asiático-americanos y sus vulnerabilidades

Vincent Pan, Director Ejecutivo de Chinese for Affirmative Action, una organización de base comunitaria de justicia social en San Francisco, explica que “Tenemos 51 años y siempre hemos estado a favor de Acción Afirmativa, incluso cuando no era controversial. Hay que tomar acción, porque en temas de raza, género e inmigrantes hay que lograr un cambio”.



Vincent Pan, cortesía

Detalla que este asunto es especialmenteimportante para los asiático-americanos en este momento, porque han sido dañados por la pandemia. “Tenemos reportes de más de quinientos incidentes de odio desde que el presidente usó el término ‘virus chino’ para referirse al COVID-19. Nuestra comunidad ha sido dañado de manera desproporcionada, no solamente por temas de salud, sino porque ahora nos odian”.

Según sus datos, 70% de los asiático-americanos no apoya Acción Afirmativa, pero cuando se entiende como funciona esto, comienza a ser apoyado.  

Agrega que el Congreso ha introducido una resolución contra el odio hacia los asiáticos. 164 republicanos han votado contra esa resolución. “Yo diría que esa es gente que está contra la Acción Afirmativa. El Partido Republicano está en contra de la proposición 16”.

Dicha proposición habla de los contratos públicos, propicia los negocios con ciudades y estados donde funcione la Acción Afirmativa, como en Chicago o Atlanta. “En esos lugares les va mejor a los asiático-americanos que digamos, en San Francisco”, explica Pan.

También refiere que se afecta a los pequeños negocios. Durante la pandemia e incluso antes, muchos han sido dañados.. Los negocios pertenecientes a minorías han tenido menos acceso a los apoyos del gobierno, a los cuales tienen derecho. Por eso la Cámara de Comercio Asiático-Pacifica apoya esta propuesta”.

Y continúa ejemplificando: “Más de 50 mil estudiantes asiático-americanos acudirán a centros educativos donde no hay profesores de nuestra comunidad. Por cada dólar que gana un hombre blanco, la mujer asiático-americana gana 75 centavos”. Y también menciona al techo de vidrio, “que no les permite llegar más allá”.

En cuanto a la educación, cree que los oficiales de admisión deben tener mucha más competencia cultural, darse cuenta de los sesgos implícitos.

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