Alabama trabaja en sus distritos electorales

Cada década, los legisladores de Alabama –como los de todo el país– se reúnen para trazar nuevas líneas de distrito que den a cada voto el mismo peso. El fin es que todas las comunidades tengan el mismo acceso a los procesos de toma de decisiones que determinan la financiación de las escuelas, los hospitales y otros servicios esenciales.



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Los nuevos datos del censo publicados recientemente muestran cambios drásticos en la mezcla de población de Alabama (y del país).


Las organizaciones de base y las coaliciones de Alabama se han unido para solicitar a los legisladores estatales que elaboren mapas justos.


Felicia Scalzetti, miembro CROWD de la Coalición del Sur por la Justicia Social para la Red de Protección Electoral de Alabama, denuncia que “Este proceso ha ocurrido 11 veces, cuando debería ocurrir solamente una vez cada 10 años. Ha habido una manipulación política”.


Por eso, ella y otros voceros abogan porque todos los residentes, especialmente grupos históricamente sub-representados, obtengan la representación y los recursos que merecen.



Alabama y censo


Evan Milligan, director ejecutivo de Alabama Forward y de la Mesa Cívica de Alabama,

dice que su misión es “Asegurarnos de que las instituciones sean accesibles a todos los que viven aquí”.


Siente que han aprendido mucho con los resultados del censo. “Hemos crecido, 6,3%, somos 5 millones de personas”. Detalla que ha habido un declive en los nacimientos y hay gente mayor que ha fallecido.


Pero existe migración internacional que ha nutrido ese crecimiento y también hubo migración doméstica dentro de EE. UU. También recibieron a adultos mayores, quienes buscan dónde jubilarse.


“Cuando vemos la población de manera demográfica, encontramos que la población blanca se ha reducido de 65,8% a 64,1%, en contraste la gente de color ha crecido. La gente negra bajó del 26% al 25.6%. Los hispanos se han incrementado del 3,9% al 5,3%. La gente que se auto-identifica como de más de una raza, subió del 5,1% al 5,4”, especifica Milligan. “Hay un movimiento multicultural que no es nuevo. Tenemos muchas historias a contar”.


Y va más allá. Según él, de 212 escaños de servidores públicos, el 80% son ocupados por hombres blancos, cundo hay 36% de gente de color. “Es importante que la gente que no es blanca, se dé cuenta de que también puede involucrarse en los asuntos del estado” alerta. “Estamos trabajando para animar a nuestros vecinos para que se involucren”.


Necesidades y representación


Y es aquí cuando el vocero se pregunta: “¿Estamos eligiendo a gente que es sensible a este contraste, que le preocupa nuestro crecimiento, que sabe reflejar nuestros intereses?”

Según él, en Alabama “Es más fácil comprar un arma y municiones que hacerse un examen de COVID”.


Denuncia que las tasas de infección alta de COVID tienen que ver con que se le han quitado fondos a la salud, además hay desinformación. “La gente debe tener acceso al sistema de salud y a información confiable. No hay infraestructura de cuidado preventivo”. Agrega que entre el personal médico hay gran frustración. “Hay una brecha de confianza, nuestro estado no lo está haciendo bien”.


Milligan subraya también que en la población del estado hay una mayoría femenina. “Al considerar el acceso a los derechos reproductivos o las tasas de mortalidad a la hora de dar a luz, vemos que esos funcionarios no representan a las comunidades, que en su mayoría están a cargo de mujeres. Nuestra organización es matriarcal”.


Finalmente señala que las personas pueden establecer reclamos legales en caso de que se les hayan negado sus derechos. “Podemos demostrar que se han cortado comunidades en dos o que se han creado mapas que no representan a las poblaciones como debería ser”.


Jaeyeon Irene Do, de la Asociación Educativa y Económica Alabama-Corea (AKEEP) notifica que hay una gran población coreana en crecimiento. “Es difícil tener la cifra exacta, pero hasta el 2016 había unas 20 mil personas solamente en Montgomery. Muchos van a ese estado por las compañías de su país, como Kia y Hyundai.


Según ella, se integran a comunidades, escuelas e iglesias; pero hay barraras idiomáticas, por eso necesitan ayuda. “A veces los padres tienen que comunicarse a través de sus hijos. Hay falta de información, no solamente a nivel de educación sino en el campo médico. Muchos coreanos temen recibir asistencia médica por barreras culturales”.


Do ha servido de intérprete en hospitales. Refiere el caso de una mujer coreana que necesitó una ambulancia y no pudo comunicarse adecuadamente. “Por todo esto muchas personas coreanas no pueden tener acceso a ventajas que disfrutan los estadounidenses”, lamenta. “Tienen miedo de salir a la calle porque algo puede ocurrirles”.


Otras comunidades y sus problemas


Sobre la situación con la pandemia, Ana Espino, Directora Ejecutiva de la Coalición de Alabama por la Justicia de los Inmigrantes, denuncia que en 2020 no hubo información en español para el COVID-19.


El panorama que relata es complejo: para el acceso a las vacunas hubo muchas dudas. “La información era muy mala, pensaban que la vacuna costaría dinero” comenta. La gente quería ser atendida en un idioma que les hiciera sentir bien.


Rodreshia Russaw es directora ejecutiva de The Ordinary People Society (T.O.P.S.), trabaja para comunidades afroamericanas, latinas y asiáticas desde 2001. “Somos una organización de reforma legislativa criminal. En 2017 ganamos una demanda contra el estado, que se conoció como Glasgow contra Alabama, para permitir que todos los votantes dentro de las prisiones pudieran ejercer su derecho”.


Revela que la redistribución de distritos no es un asunto popular entre personas de color, por lo que llama a trabajar en la educación de las comunidades locales respecto a este problema. “Los ciudadanos deben entender que esto afecta su calidad de vida en todos los niveles”.


Valerie Adams, cofundadora y presidenta de la Coalición Indígena de Alabama, explica que en el estado existen una tribu reconocida a nivel federal y ocho a nivel estatal.


Detalla que los estudios indígenas se enseñan como si hubiera existido una sola tribu en Estados Unidos, cuando fueron más de mil. “Aquí hubo una ley para deshacerse de los indígenas, lograron deshacerse de 50 mil en el siglo XIX”, lamenta.


Y recuerda: “Los nativos americanos somos una nación soberana, es una relación de gobierno a gobierno”.


Esperanzas


Ana Espino consiguió empujar logros para la comunidad latina de Alabama, de cara al coronavirus en 2021. “Tuvimos que hablar con el gobernador. Eso fue un gran logro, ahora existe la información en español sobre el COVID y los medios latinos hicieron su parte”. Sin embargo, considera que la implementación es la parte difícil.


Según Valerie Adams, se han visto muchos cambios en la relación con los nativos estadounidenses. Felicia Scalzetti celebra que han tenido oportunidad de educar para que las comunidades puedan tener una mejor representación en los sistemas electorales, con el fin de lograr resultados más equitativos.


“Hay que capacitar a población para crear mapas que los representen. Lo hacemos a través de representación en audiencias públicas a cargo de la Redes de Comunidades, la gente nos puede enviar sus testimonios y hablar de sus preocupaciones, los capacitaremos para ofrecer adecuadamente esos testimonios”.


Jaeyeon Irene Do llama a proveer educación multilingüe y multidiversa. “Para superar las barreras hay que proporcionar acceso a los idiomas, a la educación, permitir a las comunidades coreanas que se unan a la vida en EE. UU.”, finaliza.














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