Derecho al voto y democracia

La democracia estadounidense está en problemas, según Wade Henderson, presidente interino y director general de la Conferencia de Liderazgo sobre Derechos Civiles y Derechos Humanos, la coalición de derechos civiles más antigua de Estados Unidos.



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Se refiere a que los republicanos del Senado -por cuarta vez desde junio- utilizaron el

Llamado “filibustero”, para bloquear el debate de la Ley de Avance del Derecho al Voto John L. Lewis, el pasado 3 de noviembre.


Es el último de una serie de proyectos de ley destinados a actualizar la histórica Ley de Derecho al Voto de 1965 y a contrarrestar una ola de nuevas leyes de voto restrictivas aprobadas por más de 20 estados liderados por republicanos. Henderson reconoce su desesperanza al respecto.


“Se supone que esa ley de 1965 garantizaba el derecho a voto contra el historial de discriminación y segregación; pero en realidad las enmiendas 14 y 15 de la Constitución no se han hecho respetar”, agrega.


Ejemplifica con la legislatura de la ciudad de Pasadena, en Texas, donde la población latina ha crecido mucho. El alcalde decidió en 2017 reducir el concejo de la ciudad de 8 a 6, para intentar mantener la mayoría en manos de comisionados anglo.


Fue un caso que llegó a Corte Federal. “Se intenta impactar al voto latino, para que no tenga la representación que le corresponde. ¿Qué está pasando entonces con estas situaciones que impiden a la gente votar?”, cuestiona.


A Henderson le alarma que, entre enero y septiembre, 19 estados han hecho 33 nuevas leyes para restringir la libertad de votar. En este sentido, se han propuesto 425 nuevas normas de voto en 49 estados. “¿Cuánta más evidencia necesitan?” se pregunta.


“Las acciones del Senado son necesarias para restaurar nuestro derecho al voto y siempre debemos buscar un apoyo bipartidista”, alerta. “No podemos hacer nada si los republicanos piensan que no es necesario”.


Según él, necesitamos a los dos partidos más que nunca, “pero el partido de Lincoln, ahora es el de la ansiedad, el miedo y resentimiento”, de acuerdo a sus palabras.


Agrega que no entender esto, es no entender el principio fundamental de nuestra Constitución, “porque todos debemos contar”.


“Se necesita un debate abierto”


Sean Morales-Doyle es director en funciones del Programa de Democracia del Centro Brennan para la Justicia. Su labor se enfoca en derechos al voto y elecciones. Recuerda que “El 6 de enero tuvimos ataques reales a la democracia, fue un intento de insurrección.


Dijeron que las elecciones estaban arregladas. Esa misma mentira ha devenido en leyes restrictivas, con ella tratan de justificarlas”.


Relata que Selby County en Texas intentó pasar una ley de identificación para los votantes, la cual fue bloqueada. “En ella, un permiso de armas era válido como una identificación, mientras un documento de una universidad no lo era. Eso se cambió para evitar perder en la corte”.


Adicionalmente, dice que existen cortes federales que muchas veces no son amigables a esta causa. “No van a ser un aliado para esta batalla”. Agrega que la Ley del 65 tuvo restricciones. “Además, los estados encuentran otras maneras de restringir”.


Para Morales-Doyle lugares como Florida, Georgia, Texas o Iowa presentan leyes monstruosas de restricción al votante. Denuncia que “este nuevo ciclo de redistribución electoral ha presentado mapas que le quieren quitar el poder a los votantes”. Y sentencia que hay brechas entre los votantes de color y los blancos.


Según él, esto ha cambiado en los últimos 25 años. “Tuvimos un récord de participación en 2020, pero la brecha no se ha alterado. Y estamos enfrentando estos ataques con menos herramientas que antes”.


Su programa está trabajando en un conteo de cuántas veces se ha ido en contra de los derechos al voto en cada estado. La investigación arroja que hay estados que tiene hasta 15 violaciones a estas leyes. “Son casos repetidos y consistentes”, remata.


Enumera que debe haber voto temprano y registro automático, incluso para quienes salen de prisión. “Es lo mínimo para una democracia del siglo XXI”.


“Es terrible que no haya un debate abierto sobre esto porque el partido minoritario está en contra. Tenemos que hacer ver estas fallas para entender qué se va a necesitar. El Senado tiene que hacer lo posible para que pasen”.


Nativos estadounidenses y limitaciones


Jacqueline De Leon, del Fondo para los Derechos de los Nativos Americanos NARF, denuncia que “Los estados están discriminando activamente contra los nativos estadounidenses. Hay racismo. Es una discriminación inconstitucional e intencional”. Ejemplifica revelando que los votantes nativos en Arizona están siendo activamente suprimidos.


Amplía diciendo que no hay lugares para votar en las reservaciones. “A veces no tienen donde depositar su voto, deben viajar cientos de millas, no hay acceso a vehículos”.


Adicionalmente y según ella, las reservaciones no tienen dirección, no reciben correo y las oficinas postales están muy lejos. También existen limitaciones estructurales, como caminos de tierra y pocos servicios.


De Leon recuerda que, en el pasado, se decía que los nativos estadounidenses no eran mentalmente competentes.


“La gente mayor no tiene el hábito de votar porque les dijeron que el sistema no era para ellos. Pasaron esta historia a las generaciones más jóvenes y les crean apatía”. Sin embargo, celebra que muchos jóvenes están trabajando para incrementar la participación de los votantes.


Estos votantes piden que sus votos sean protegidos. “El asunto tiene que ser bipartidista, necesitamos alejarnos de la idea de que esta es una propuesta demócrata”.


Como referencia al llamado de la vocera, hay que recordar que la senadora republicana por Alaska, Lisa Murkowski, fue el voto afirmativo faltante para debatir la propuesta de Ley de Avance del Derecho al Voto John Lewis.


De Leon señaló que Murkowski fue elegida, en parte, gracias a que los votantes nativos de Alaska recorrieron largas distancias para llegar a los centros de votación y votar en la oscuridad total de la nieve, después de aprender a deletrear su nombre para apoyar su elección por escrito en 2012.


“Desesperadamente necesitamos protecciones federales y reformas para los nativos americanos. Tenemos los mismos problemas de 1965”, explica.


Asiático-americanos y voto


John C. Yang, Director Ejecutivo de Asian Americans Advancing Justice-AAJC es más optimista: “La Ley de Avance en el Derecho al Voto nos demuestra el poder de lo que sucede cuando las comunidades se juntan. También debemos celebrar las victorias”.


Para la comunidad asiático-americana esto es muy importante. “Somos los ciudadanos más nuevos en el país, para 1975 éramos el 0,5% del país, ahora somos el 7%. Hemos crecido 38% en los dos últimos censos; del 2016 al 2002 crecimos más de 20% como votantes y nuestra comunidad hizo una gran diferencia en Georgia y Arizona”, enumera.



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Pero advierte que también hay barreras contra su capacidad para votar. “Un legislador de Texas dijo que los asiático-americanos deberían tener nombres que suenen más americanos para que sea más fácil identificarlos. ¿Qué es lo que nos dicen con esto?”


Agrega que, a veces, la transcripción incorrecta de sus nombres en documentos complica la identificación y eso puede llegar a impedir el ejercicio del voto.


El voto por correo es preferido por 24% de la población en general y por el 26% de la población de Georgia. Sin embargo, 64% de la comunidad asiático-americana considera muy importante votar por correo, por falta de conocimiento del idioma inglés y para poder revisar bien los materiales en casa, con el fin de entenderlos.


“Se trata de no hacer que estas personas se sientan menos que otros por su estado migratorio o porque no hablan bien inglés”, explica.


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