El arte se enfrenta a la pandemia

Desde que se informó del primer caso de COVID-19 en enero de 2020, prácticamente todas las organizaciones artísticas en Estados Unidos han tenido cancelaciones. Los teatros y lugares de actuación se han oscurecido. Las producciones y las giras han sido detenidas, con una pérdida combinada de 12 mil millones de dólares.



Imagen de Omni Matryx en Pixabay


Alrededor del 94% de los artistas han visto caer sus ingresos, según American for the Arts.

En una reunión virtual, organizada por Ethnic Media Services, tuvimos la oportunidad de hablar con promotores de arte y artistas, para aprender más sobre los efectos de la pandemia en su área laboral y lo que se necesitaría para rescatar las artes en el país.

Recuperando oportunidades perdidas

Kristin Sakoda, directora del Departamento de Arte y Cultura del Condado de Los Ángeles y con experiencia artística en Broadway, alertó sobre el impacto de la pandemia en las artes tanto a nivel nacional como en Los Ángeles; así como respecto a lo que esto significa para las organizaciones artísticas más pequeñas y las comunidades de color beneficiadas por ellas.



Kristin Sakoda/captura de pantalla


Su despacho hereda una tradición de 70 años en el área artística. Proveen de subsidios a 480 organizaciones sin fines de lucro en pro del desarrollo humano, social y económico. Los beneficiados por sus aportes, hablan más de doscientas lenguas.


Sakoda considera que el asunto debe abordarse desde una intersección entre arte, filantropía y gobierno.


Refiere que “Los Ángeles no es solamente Hollywood o el sector comercial del entretenimiento. Tenemos más museos que cualquier otra ciudad en el país; igual que teatros, galerías de arte, librerías, lugares históricos, espacios para la música, salas de cine, bibliotecas, entre otros”.


Sakoda señala que el COVID-19 golpeó muy duramente el sector de las artes. Las fuentes de la vocera señalan unos 20 millones de dólares en impactos financieros en 250 de las ONGs que respondieron a una encuesta al respecto. “Hay preocupación por la supervivencia luego del coronavirus”.


También trae a colación que, desde antes este evento, muchas de estas organizaciones no tenían el mismo acceso a los donantes o al capital en general, “por tanto el enfoque a nuestras becas es dirigido a comunidades al margen. Tenemos en nuestro sitio web la posibilidad para ellos de aplicar, así como también para artistas individuales”.


Agrega que están buscando promover, a partir de la pandemia, las actividades artísticas en casa. “Nuestros jóvenes han perdido la oportunidad de estar en contacto con numerosas experiencias culturales este año”.


Aún así se está celebrando el programa de pasantías en el condado, para jóvenes de hasta 24 años. Considera que este es un aporte muy importante, ya que la tasa de desempleo se encuentra muy elevada en la comunidad. “Es además una oportunidad para que los estudiantes vivan una experiencia dentro de una organización”.


Subraya que la creatividad y el arte son medulares en la recuperación, ya que traen resultados en la educación, en la seguridad pública, en el apoyo al bienestar.


Concluye reflexionando: “Estamos enfrentando la desigualdad sistémica y tenemos que reinventar la manera de invertir en las comunidades. Equidad e inclusión también significan acceso para todos a las artes y la cultura. Todas nuestras formas artísticas y culturales deben ser reconocidas y valoradas”.

Una comediante que se reinventa

Kristina Wong, artista de performance y comediante, vive en el barrio coreano de Los Ángeles y actualmente presenta su espectáculo "Kristina Wong para una oficina pública" desde su sala de estar.


Kristina Wong/captura de pantalla


“Este show era para teatro, pero pasó lo del COVID”, dice. “Yo estaba en Sacramento en un colegio comunitario, lista para presentarme. 30 minutos antes del show recibimos un mensaje y debimos cancelarlo”.


“Siento que he perdido mucho trabajo, básicamente porque los teatros han cerrado. Las comunidades y los colegios son quienes ayudan más al arte, ahora estos lugares también nos han ayudado a renegociar contratos”.


Le sugirieron que lo hiciera en línea. “Al principio no quería; pero ahora estoy aquí, haciendo el show desde casa”.


A través del encuentro por Zoom, Kristina mostró cómo acondicionó su sala para poder hacer la representación. Toda la escenografía y elementos fueron elaborados por ella misma.

“Tengo ciertas ventajas que me permiten presentar mi show en línea. Es apenas una sola persona hablándole a cámara. Pero una compañía de danza tiene una situación muy diferente”.


Confiesa que “En realidad ha sido una pesadilla; pero estoy tratando de lidiar con la agonía de no poder enfocarme en las cosas que tenía que decir y que estaba memorizando en febrero”.


En la primera semana de la pandemia se le ocurrió ponerse a hacer máscaras, ya que sabe coser. “Aún hoy tengo un grupo llamado ‘Escuadrón de Tejedoras de Máscaras’. No tenemos dinero, pero al menos sabemos coser”. Al día de hoy, esta agrupación ha creado más de 70.000 máscaras.


“Antes hacíamos disfraces, ahora hacemos equipos médicos. ¿Por qué lo hacemos? Pues porque hay comunidades que no tiene acceso a máscaras. Ahora estamos trabajando para comunidades indígenas, hemos mandado muchas máscaras a la nación de Navajos, a los campos, a cárceles, a lugares de detención de ICE, a quienes han sido afectados por los fuegos en California, a quienes necesitan ayuda en general. Estamos tratando de apoyar a gente que hace su propia ropa protectora”.


Explica que es difícil ir y venir desde Los Angeles en un solo día, “pero somos artistas y no podemos ser indiferentes a lo que pasa. Nos hemos vuelto una familia de gente que trabaja conjuntamente para ofrecer solidaridad”.


Remata afirmando que “Es gente asiática creando el sueño americano. Trabajar desde casa me ayuda a mantener mi salud mental. Estoy respondiendo a la situación haciendo lo que sé hacer”.

Teatro hispano en Los Ángeles: en riesgo de desaparecer

José Luis Valenzuela, Director Artístico del Centro de Teatro de Los Ángeles, habló sobre el futuro de teatros pequeños y medianos devastados por cierres en todo el país, y de cómo

los teatros comunitarios están construyendo audiencias en línea.



José Luis Valenzuela/cortesía


“Trabajo con estudiantes desde que me jubilé. 20% de los estudiantes de los colegios comunitarios no tienen hogar, 37% de ellos están bajo el nivel de pobreza”. Agrega que hay 500 mil estudiantes en colegios comunitarios en Los Ángeles”.


Valenzuela estaba haciendo una obra teatral sobre migración cuando empezó el COVID. Refiere que las compañías teatrales negras, latinas y asiáticas en el condado de Los Angeles son muy pocas. Sus presupuestos son muy bajos. Considera que todo es muy complicado a nivel nacional. “Y eso que en Los Ángeles, las compañías latinas estamos relativamente mejor que en otros lugares del país”.


Añade que “Hay 4 agrupaciones teatrales latinas en una ciudad donde somos el 52% de la comunidad. Sobrevivimos con el trabajo que hacemos día a día; pero hemos tenido que cancelar todo. Estamos haciendo la programación digital. No se logra dinero alguno, es incluso peor que el teatro en vivo”.


Prevé que “Muchas de las compañías de teatro pequeñas no van a sobrevivir esta crisis. Ni siquiera sabemos cuándo vamos a volver a reabrir”.


Explica que a veces se logra un aporte, por ejemplo le han dado 22 mil dólares del condado para un año, “pero la luz me cuesta 10 mil en un mes. Es muy difícil”.


El director teatral se pregunta: “Si desaparecemos como expresión cultural de estas comunidades, ¿que va a pasar con ellos? Somos lo que tienen para identificarse, para hablar sus temas, para relacionarse culturalmente con el mundo”.


Ya ni se molesta en hablar de que los políticos no ayudan al arte, “Porque nosotros hemos pasado más de 40 años sin ningún tipo de educación artística. Nunca fueron a un teatro, no tivieron clases de educación artística, ahora están en una posición de poder y no tienen relación con el arte, nunac se les inculcó”.

Arte y esperanza para una comunidad

Roberto Pozos es un artista y diseñador gráfico de Calexico que está organizando una iniciativa artística en el condado de Imperial (California) sobre el impacto de COVID-19.

Cuando esto empezó, fue un desastre donde él vive. De hecho refiere que su localidad puede verse como un punto rojo en el mapa.



Roberto Pozos/cortesía


“Las disparidades aquí son muy dificiles. Ya veníamos con el impacto económico, el desempleo, y ahora sumemos la pandemia. No tenemos grandes voceros ni un centro cultural o de arte, solo centros comunitarios que son multi-proposito. Me invitaron a la coalicion de Imperial Valley y me preguntaron qué podía hacer después de esto. No quería pintar, tu cerebro funciona de otra manera. Muchos proyectos de mis clientes fueron congelados”.


Puso toda su mente en trabajar en la Coalición de Justicia e Igualdad, vía Zoom, con unas 20 personas que no conocía. “No los conozco en persona; pero nos hemos vuelto amigos de internet y habían varias preguntas por responder: cómo conmemorar el sufrimiento, cómo elevar el espíritu de la comunidad”.


Justo en eso estaba pensando cuando lo llamaron: “Cómo comparto el trabajo que estoy haciendo”. Estaba enviándolo a competencias, haciendo pósters.


“Decidimos crear un show virtual, ya que nos está impactando al unísono”. Del 28 de septiembre al 2 de octubre cualquier persona que esté conectada con Imperial Valley, aunque no viva allí, puede enviar un gráfico o un póster, el cual se colocará en un sitio web que será una galería de arte virtual.


El 24 de septiembre tendrán una noche de poesía. “Llamamos a esto arte reactivo. Hay gente de todas las edades, artistas que yo no conocía, escritores. Si esto está pasando por la pandemia, tenemos que verlo como innovación”.


La intención es hacer un show de arte externo. “Podemos hacerlo manteniendo la distancia, en un lugar donde los artistas puedan enviar su arte, sin juzgarlo, sobre los temas de resiliencia y esperanza para nuestro valle. Si no tienen dinero pero quieren enviar algo, hay un pequeño persupuesto para materiales. No queremos que dejen de participar por falta de recursos. Hemos creado un nombre: Imperial Valley Artists United”. Hay auspiciadores que ven la iniciativa como una oportunidad potencial.


Quieren compartir información porque es un grupo que está apoyando a la comunidad artística en general, con temas como la moratoria de alquileres. Señala que hay muchos mexicano-americanos, la gente habla español en el lugar.


Explica que “No somos trabajadores esenciales, pero para nosotros el arte es esencial. Podemos lograr que alguien tenga esperanzas a través de un poema o una pintura, alguien que haya tenido un trauma por ejemplo. Queremos tener un museo, un centro de arte, que los artistas sean tomados en cuenta. Me encantaría ver que el gobierno los ayudara”.

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