El censo necesita más tiempo

Actualizado: 10 de nov de 2020


Cuando ya se terminó el trabajo de campo, los profesionales del censo necesitan más tiempo para procesar la data, debido a que todo el calendario fue afectado por la pandemia. La actual administración niega ese reajuste del calendario. ¿Qué consecuencias podría traer esa situación?



Foto referencial / Cameron Casey- Pexels


Una videoconferencia con representantes de agrupaciones que representan a diversos grupos étnicos concluyó que el no otorgar el tiempo necesario al procesamiento de la data puede traer consecuencias negativas para el país.


El grupo estuvo conformado por Vanita Gupta, directora ejecutiva de la Conferencia de Líderes sobre Derechos Civiles y Humanos (Leadership Conference on Civil and Human Rights); Arturo Vargas, de la Fundación Naleo; John Yang, director de Asian Americans Advancing Justice (AAJC); Marc Morial, presidente y CEO de la Liga Nacional Urbana

(National Urban League); Kevin Allis, director ejecutivo del Congreso Nacional de Indios Americanos (NCAI) y John Thompson, quien fue director de la Oficina del Censo de Estados Unidos de 2013 a 2017.


Los voceros mencionados hicieron un llamado al Congreso para que actúe ante esta situación, ya que consideran que no se puede hacer en 6 semanas un trabajo que debería llevar 6 meses. Afirmaron que se debe contar a todos, especialmente a los más vulnerables.



Foto referencial / Cameron Casey - Pexels


Plantean que extender el deadline es la acción más importante que puede hacer el Congreso. Debe hacerlo el legislativo actual y ya mismo, porque el deadline es diciembre 31.

Vargas, Allis y Gupta creen además que un nuevo gobierno tendrá que ocuparse de restablecer la integridad de la oficina del censo.

“La meta actual es imposible”

“La administración actual ha repetido esfuerzos para negar el tiempo necesario al conteo del censo, desestimando a los expertos a cargo y creando caos en esta labor”. La afirmación pertenece a Vanita Gupta.



Vanita Gupta - captura de pantalla


Apunta que “El censo 2020 no ha terminado, es un error pensar eso”. Y aclara que solamente terminó la etapa de recolección de la data. “Esto implicó visitas a 115 millones de casas, miles de viviendas colectivas, a hogares temporales como parques de remolques e incluso, contactar a gente sin hogar”.


Ahora el proceso se movió a la próxima fase. La experta explica que esto comprende una compleja serie de actividades especializadas para revisar la exactitud de la data. “Es un trabajo crucial, cuyo tiempo no puede ser recortado”. Considera que el 31 de diciembre de 2020 –la fecha originalmente pautada para entregar el trabajo– es una meta imposible de cumplir para entregar revisión, proceso, tabulación y reporte.


“Para la Oficina del Censo es vital contar con un margen adicional. No hacerlo y presionar los tiempos, puede arrojar graves errores en la data, según arroja un documento interno de la oficina del Censo”, revela Gupta.


La respuesta espontánea fue más baja a nivel nacional en las comunidades de color que en las blancas. También hizo referencia a la pregunta sobre la condición de ciudadanía, “que es ilegal”, por lo cual la señala como otro factor de perturbación.


Según ella, “El censo no es una institución abstracta, conecta con la gente”. Añadió: “Pedimos al público que se enfoque en presionar al Congreso. No debe haber interferencia política en los tiempos que la Oficina del Censo necesita para hacer su trabajo”.

Es por eso que Gupta llama al cuerpo legislativo nacional a tomar acción urgente para postergar la fecha límite por 120 días. “La Oficina del Censo necesita más tiempo con urgencia”, concluyó.

Trabajo por delante

John Thompson, quien planificó Buena parte del actual censo, afirma: “ Queda mucho trabajo por hacer. La oficina necesita producir indicadores de la calidad del censo”.



John Thompson - captura de pantalla


Señala que un censo inexacto conduce a representación inexacta de las autoridades respecto a su población. Y recuerda que del mismo dependen 1,5 trillones de dólares que deben ser distribuidos en forma proporcional a la cantidad de ciudadanos, para atender las más diversas necesidades.


Le inquieta que los cinco meses del procesamiento de datos se hayan reducido a apenas 2 meses y medio. “Hay que eliminar las duplicaciones, así como también identificar las autorrespuestas con errores. Deben asegurarse de que los programas de computadoras están corriendo adecuadamente”.


A Thompson le preocupa también que se eliminaron 21 días del cronograma para revisar errores de computación. Según sus palabras, “Eso es terrible”. Y señala: “Imaginen lo que puede suceder si hay errores de parte de las computadoras. El subconteo de 1990 fue mayor que el de los dos posteriores”.

“Subregistro histórico de latinos”

Arturo Vargas asegura que “Nunca ha habido un conteo adecuado de los latinos”. Agrega que ha habido obstáculos para ello en todos los censos y considera que existe una intervención política en el censo actual.



Arturo Vargas - captura de pantalla


Señala que “El COVID-19 ha afectado desproporcionadamente a los latinos, lo cual ha hecho que las áreas hispanas respondan en menor proporción”. A esto agrega los fuegos en California y los huracanes en estados como Florida y Texas, todos son estados con gran población latina.


Vistas las barreras existentes, cree que no es verdad que se haya completado el 99% del censo. “Se han tocado las puertas, pero no sabemos si fue hecho adecuadamente. Ni siquiera sabemos si están incluidas todas las direcciones de latinos en EEUU”.


Alerta que la etapa que viene a continuación es aún más compleja: “Tenemos que completar la información faltante”. Considera que esta parte del proceso es esencial para los grupos que han sido objeto de subregistro históricamente.


Vargas adicionalmente especifica que el censo “Es una oportunidad para que todos establezcamos nuestra propia identidad en términos de raza y cultura, de que hablemos en favor de nosotros mismos, de nuestros orígenes. Es necesario aprovecharla en ese sentido”.

Para finalizar, advierte: “Un censo inexacto nos perjudica a todos”.

“Preservar los estándares”

John Yang recuerda que “Hay un parámetro para evaluar y mantener la calidad de la data y esto debe ser preservado sin interferencias externas”. Afirma que la administración Trump ha complicado el censo por asuntos puramente de política partidista.



John Yang - captura de pantalla


Como ejemplo de lo que dice, amplía que “Es ilegal excluir a indocumentados, la constitución aclara que el censo va dirigido a todas las personas que viven en el país”.


Dijo que “Se pretende hacer desaparecer a las comunidades que históricamente han sido afectadas de manera negativa en este conteo”. Coincide con Arturo Vargas en cuanto a que, como agravante, estas comunidades son las mismas que han sido mayormente afectadas por la pandemia.


Explica que “Trabajamos muy duramente para concientizar a nuestra gente en la importancia de su participación”. Y advierte que un subconteo significaría escuelas y hospitales sobrepoblados, menos transporte público del necesario y tráfico, entre otros contratiempos.


Cierra diciendo que “La data debe reflejar cada una de las comunidades. Los cambios reales para nuestra gente y la representación política para los próximos 10 años dependen de ello”.

“Equipo técnico, no político”

Marc Morial explica que “Este verano iniciamos una acción legal representando a organizaciones civiles y gobiernos locales para que no se apresurara el censo”. Dicha acción fue contra el secretario de comercio Wilbur Ross y el director del censo, Steven Dillingham.



Marc Morial - captura de pantalla


Ganaron en la Corte del Distrito Norte de California y también en la Corte Federal de Apelaciones. Sin embargo, la Corte Suprema falló en su contra. Morial considera que “Se han unido a la conspiración para interferir con el censo y engañar a los estadounidenses”.


Agrega que todas estas acciones no tienen precedentes y atentan contra un conteo adecuado. “Y la corte suprema ha ayudado, facilitado, han contribuido a la conspiración” dice el vocero. Además considera que “La pregunta sobre ciudadanía demuestra que la interferencia política ha estado ahí desde el principio”. Para él, son acciones sin precedentes.


Morial recuerda que siempre ha estado en juego el conteo exacto de la población afroamericana. “Muchas comunidades como las de Detroit ni siquiera han alcanzado la meta de respuesta por iniciativa propia del censo 2010”.


Advierte que esto tendrá un efecto devastador sobre el futuro de la nación, “especialmente sobre niños y jóvenes de color, inmigrantes y hombres afroamericanos; así como sobre quienes residen en lugares afectados por el COVID-19 o por tragedias naturales como huracanes”.


También recuerda que hay una audiencia pendiente en la Corte Suprema respecto al intento de excluir indocumentados del censo, pautada para el 30 de noviembre próximo. Opina que hay que apegarse a la letra de la constitución, ante la cual esta pregunta no es legal. Y afirma: “Se intentó enmendar la constitución vía orden ejecutiva. No podemos quedarnos en silencio y no lo haremos”.


Finaliza aseverando: “El censo es un equipo técnico y no político. Escuchemos a los expertos. Los políticos deben quedar fuera del proceso”.

La invisibilidad de los indios nativos americanos

Kevin Allis habló a nombre del Congreso Nacional de Indios Americanos (NCAI) la mayor y más antigua organización de esta etnia. La agrupación nació en 1944, justamente a raíz de un asunto electoral: los indios estadounidenses no podían votar en los estados de Nuevo México y Arizona.



Kevin Allis - captura de pantalla


Allis reclamó: “Nuestra comunidad es generalmente invisible para la mayoría del país. Solamente nos ven porque servimos inadecuadamente como mascotas para equipos deportivos”. Y prosiguió: “Muchos no saben que nuestras reservas existen aún hoy”.


Recuerda que Estados Unidos prometió cuidar de las necesidades de las naciones tribales a cambio de la entrega de millones de acres de tierra que pasaron a manos del país.


El experto señala que el país nativo americano es tradicionalmente muy desconfiado. “Hubo que trabajar para involucrar a las tribus en asuntos cívicos. Tuvimos que explicarles por qué tenían que responder preguntas que ellos consideraban muy personales a funcionarios que tocaban a sus puertas. Se necesitaron tiempo y recursos para hacerles sentir más cómodos”.

También se esmeraron en crear anuncios culturalmente sensibles. Entre sus tareas estuvieron, por ejemplo, corregir errores de pronunciación.


En cuanto a una eventual ejecución inadecuada del censo, siente que esto contribuiría a “Un subregistro que nos daña en cuanto a fondos y representación. Ese subconteo para nosotros es más de dos veces el promedio nacional”.


También lamenta que les han entregado menos fondos de los correspondientes para la salud. La infección por coronavirus en esas comunidades superó en cuatro veces al promedio nacional y la hospitalización a su vez es superior en seis veces.


Le inquieta que “Se necesitan 5 meses para procesar la data y ahora se pretende que se haga en tres”. Recuerda también que “La data debe ser privada y ajustada. Estamos preocupados por eso”.


Tras la pandemia, considera que “La próxima década va a ser muy importante para nuestra comunidad. La recuperación será lenta y si la representación no es ajustada, vamos a pasar malos momentos”.


Y concluye: “Este país tiene la obligación de comunicarse con la comunidad india nativa americana y encontrar soluciones para ella. Los indios americanos merecen ser visibles, merecen ser escuchados”.

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