El COVID y la burbuja estadounidense

Si bien los Estados Unidos están experimentando un descenso en las tasas de nuevas infecciones diarias y en las muertes por Covid, es poco probable que la nación alcance la tan ansiada inmunidad de rebaño, según afirmaciones de expertos.


Afortunadamente para los estadounidenses, el país está en una posición privilegiada con respecto al resto del mundo; pero ¿puede mantener su burbuja protectora incluso, cuando muchas otras naciones experimentan un aumento de las infecciones y muertes por COVID-19?


El doctor Marc Lipsitch, Profesor de Epidemiología y Director del Centro de

Dinámica de las Enfermedades Transmisibles en Harvard, detalla que el virus se transmite sostenidamente cuando cada caso no solamente se suple a sí mismo, sino que además genera un caso nuevo. A esto se le llama el “número reproductivo”.



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Con el COVID-19 en EE. UU. –antes de tomar las medidas adecuadas–, cada caso generaba de 2,5 a 3 casos nuevos. “Incluso se llegaba en algunos lugares hasta 4 o 5”, aporta. Agrega que debemos llegar a un punto en el cual, con nuestras costumbres sociales previas, se pueda llevar hacia abajo sostenidamente esta tasa.


Suponiendo que se logre inmunizar a 80% de la población, cree que eso estaría muy bien; pero insiste en que no será una protección completa. A esto agrega los problemas de acceso a la vacuna, quienes se niegan a vacunarse y el hecho de que no se vacune a toda la población, como a los niños menores de 12 años. “Como nación, no lograremos la cobertura requerida, de 85 a 90%”.


Qué es la inmunidad de rebaño


Lipsitch señala que hay malos entendidos sobre la llamada “inmunidad de rebaño”.

Explica que “Se trata simplemente de un grupo de personas inmunes a un virus, con lo cual se contribuye a reducir su velocidad de transmisión”. Agrega que, aunque puede ser el nombre de una política, no es un asunto político.


Esto está sucediendo actualmente, porque la inmunidad se está creando por contagio y por vacunación.


“Hay un debate político sobre si la inmunidad de rebaño se debe construir a través de contagios o por vacunación. La pregunta de la gente es si se alcanzará a través de la primera o de la segunda opción”, relata el científico. Lo cierto es que se avanza hacía la misma por ambos métodos de manera simultánea.


Este especialista ve difícil que Estados Unidos alcance la inmunidad de rebaño, al menos como nación completa. Para él puede su ceder en ciertos “bolsillos” geográficos o de población.




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Si bien piensa que no se está derrotando al virus, cree que se está reduciendo su peligro de transmisión. “No mata a las mismas cantidades de gente”. Vaticina un verano tranquilo, en el cual los hospitales no estén sobre-demandados. “El nivel de daño será menor”, comenta.


Sin embargo, cree que habrá un repunte en otoño, cuando la gente deje de estar al aire libre y baje la guardia. Para él, la mayor prioridad es incrementar la vacunación entre los sectores de población más vulnerables.


En su opinión no es prioritario vacunar a niños en este momento. También afirma que las nuevas cepas no son un peligro para la nación hasta ahora.


La burbuja estadounidense


El doctor Ben Neuman, jefe virologista en Global Health Research Complex de

Texas A&M University, está de acuerdo en que las burbujas no son sostenibles. “Son frágiles”.

Vaticina que los anticuerpos decrecerán con el tiempo en algún momento no conocido, las personas podrían volver a ser vulnerables, solamente que no sabemos cuándo.


“Hay que vacunar a la gente cada seis meses, cada año. Es una opinión”, apunta.


Y agrega: “Las soluciones a medio camino no nos llevarán a la meta. Hemos subestimado el virus una y otra vez, hemos rebajado las medidas antes de tiempo”.


No cree que prescindir de las máscaras conduzca en manera alguna a reducir el virus. “Vacúnense, usen la máscara y cuando bajen los números de afectados, entonces podremos estar tranquilos”.


Apunta que la negación de algunos estadounidenses a la vacuna está basada en la desconfianza. “Probablemente hay una vía de salida a esto, pero la debemos transitar de manera colectiva”, recomienda.


Neuman ha seguido algunos virus en Texas. “Encontramos muchas variantes, algunas de ellas nuevas. El virus está cambiando de maneras inesperadas. Es impredecible”.


El caso brasileño


Rosane Guerra, PHD en el Departamento de Patología de la Universidade Federal do Maranhão en Brasil, explica que la situación en su país está fuera de control y afirma que la vacunación es la única solución. “No hay medicación para controlar esta enfermedad”.


Junto con India, tienen las mayores tasas de infección del mundo en este momento.

Sin embargo, al momento la vacunación ha alcanzado a apenas el 17% de la población brasileña.


Ve como un gran problema a las variantes, lo cual es seguido por la estadounidense CDC y por la Organización Mundial de la Salud. La variante P1 es la que más inquieta en Brasil y la vacuna de Astra-Zeneca se está usando para controlar su diseminación. Acaba de comenzar a usarse también la de Pfizer; pero a la vocera le inquieta la lentitud del proceso de vacunación.


También denuncia un problema político, ya que el actual presidente Jair Bolsonaro no cree en la vacuna, a pesar de que él mismo contrajo el COVID-19; pero sus síntomas fueron moderados. “Se invita a la gente a salir a la calle, a no usar máscara, a controlar el virus con medicamentos. Esto está causando muertes”, lamenta.


La situación de Manaos, en el extremo norte del país, también es preocupante. Allí el resurgimiento se atribuye a la variante P1.


Interrogada sobre si habrá otras variantes, Guerra responde que se han detectado unas cuatro: la surafricana y tres más. “La P1 es más vascular. Más del 50% de los casos en Brasil son causados por esta variante. Otros países del continente nos están cerrando las fronteras”.


La catedrática finaliza afirmando que “No podemos estar encerrados en burbujas en estos tiempos, cuando la población es global”.


La alternativa Covax


Peter Maybarduk, Director del grupo de acceso a los medicamentos de Public Citizen y está involucrado con Covax, la iniciativa global de vacunación cuyo objetivo es hacer llegar las vacunas a los países de bajos ingresos.


Según Maybarduk, Covax es la única iniciativa de su tipo en el mundo y trabaja con la Organización Mundial de la Salud. Su meta es lograr vacunar al 20% de la población mundial, unos 2 mil millones de personas.


Sirve a más de 90 países en estas condiciones. Adicionalmente, los países con más recursos también pueden adquirir sus vacunas a través de Covax, teniendo acceso a una mayor variedad de posibilidades al utilizar este mecanismo.


Según el vocero, solamente se han podido despachar 64 millones de dosis de las 5 vacunas aprobadas en la actualidad. Existen 340 millones de personas completamente vacunadas en el mundo. “Pero esto es apenas un 5% de la población mundial. Tenemos mucho trabajo por delante, pero el número de vacunados se está incrementando rápidamente, aunque no tanto como lo necesitamos”, se lamenta.


Destaca algunos problemas que han enfrentado en el camino, como que “los políticos con ideologías nacionalistas quieren vacunar a su propia gente primero”.


En Covax aspiran a haber suministrado 10 mil millones de dosis al final de este año, pero necesitan más fondos, unos 20 a 25 mil millones de dólares adicionales. “Es mucho dinero, pero no es nada comparado con los enormes daños económicos que puede provocar la pandemia, los cuales pueden ascender a 8.9 trillones de dólares en los próximos dos años”, cuenta el vocero.


Agrega que, en la situación actual, muchas personas tendrían que esperar hasta 2023 para tener acceso a la vacuna.


Es posible producir 8 mil millones de dosis, según un estudio que adelantaron en Covax, conjuntamente con el reconocido Imperial College de Londres. “Se puede hacer, pero es una decisión política”, alerta Maybarduk.


Revela que “Necesitamos que existen planes para vacunar a todas las personas en todas partes y muchos líderes del mundo no los tienen. Dudan en hacer planes ambiciosos de vacunación”.


Pide al liderazgo estadounidense trascender la discusión doméstica y atreverse a hablar de la dimensión mundial del problema, que también afecta al país. “No podemos simplemente cruzar los dedos y esperar que todo salga bien”.


Finaliza afirmando que Covax puede compartir sus conocimientos para ayudar en el proceso a quien lo necesite.

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