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El espacio exterior y sus nuevas perspectivas

El telescopio James Webb ha brindado asombrosas imágenes de antiguas estrellas y constelaciones, que nos llenaron de incógnitas. ¿Hay otra vida en el universo? ¿De qué tipo? ¿Viajaremos regularmente a la Luna y a Marte?


Todas estas preguntas están siendo exploradas por varios países, entre ellos Estados Unidos, que han estado invirtiendo en proyectos y tecnología para mirar más allá de nuestro planeta.


¿Puede la exploración espacial ayudar a la humanidad a descubrir la respuesta a cuestiones esenciales, como la búsqueda de las claves de nuestra supervivencia en la Tierra?



Pexels - Pixabay


La doctora Alexandra De Castro es una comunicadora especializada en Ciencia y Tecnología, actualmente laborando para la compañía francesa de simuladores cuánticos PASQAL.


Explica que el próximo programa de exploración espacial es el Artemis. “Pretende llevar a los humanos de nuevo a la Luna; pero esta vez no es para demostrar que podemos hacerlo, sino para quedarnos”.


La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) lo define como “La primera de una serie de misiones cada vez más complejas para establecer una presencia humana a largo plazo en la Luna durante las próximas décadas”.


El primer paso será lanzar próximamente el Artemis 1, en una prueba para verificar que se puede permanecer en nuestro satélite natural por largo tiempo. “Antes era un riesgo pensar en eso, pero ahora tenemos 20 años de información con la Estación Espacial Internacional”, amplía De Castro.


Recuerda que las misiones Apolo fueron muy breves, la más larga duró 12 días y aún así fue considerada como muy audaz, porque no había mucha información. Revela que el plan de largo plazo es asentarse y crear una base lunar. “Es una colaboración de miles de científicos”, subraya.


Buscando respuestas


El cohete de Artemis 1 está listo para ser lanzado próximamente, tras posponerse los planes por el huracán Ian. Se hará probablemente en la segunda mitad de noviembre y no tendrá tripulantes; pero llevará maniquíes de proporciones humanas con sensores para reunir información. En unos tres años se espera llevar 4 astronautas. Incluirán las primeras mujeres.



Daniel Dzekaj - Pexels


De Castro informa que, antes de construir la base, se creará una estación espacial que orbite la Luna, bajo el nombre de Gateway. Los astronautas vivirán 3 a 6 meses allí, en un ambiente controlado. Utilizarán algunos vehículos con comida y suministros para alunizar. También contarán con robots para el trabajo más pesado.


A la pregunta de por qué se hace todo esto, la vocera razona que Darwin, Humboldt y muchos otros exploraron la Tierra y encontraron especies nuevas. A través de eso Darwin pudo establecer su Teoría de la Evolución. “Estamos hambrientos de conocimiento, queremos saber muchas cosas, esto es lo que nos hace humanos”.


Asegura que existen muchos beneficios, como conocimientos nuevos. “Cualquier descubrimiento se puede utilizar para comunidades y países”. Ejemplifica con los satélites y sus comunicaciones, GPS, conocimiento del clima, predicción de huracanes y medida del nivel del mar. Y agrega que los tanques de oxígeno que usan los bomberos para combatir catástrofes fueron originalmente diseñados para astronautas.


Cree que es importante entender nuestro lugar en el universo, de qué está compuesto nuestro sistema solar y si somos únicos, hay vida en otras partes o existen otros planetas habitables.


“Nuestra auto-importancia imaginada es desafiada cuando descubrimos que somos un punto solitario en la oscuridad cósmica. Reducir los beneficios de la ciencia a la tecnología es una visión muy pobre”, finaliza.


Viendo más allá


Marcio Meléndez es un Científico Principal de Óptica Astronómica en el Space Telescope Science Institute deBaltimore, Maryland. Su trabajo incluye la alineación de los espejos para el telescopio espacial James Webb de la NASA.


Se trata del primero de su tipo segmentado en el espacio que consiste en 18 espejos hexagonales diferentes que deben comportarse como un único espejo de 6,5 metros en el espacio.


“Es un telescopio tan sensible que puedes ver cómo se mueve una abeja de aquí a la luna. Se requiere un nivel tan impresionante de precisión, que tiene que estar alineado a una fracción de 1/10.000, el grosor de un cabello humano”, explica el especialista.


Agrega que a través de él se está mirando hacia el pasado, a ver cómo el universo fue formado. Este instrumento óptico opera con infrarrojo. “Mientras más grande el telescopio, podemos obtener más luz y más sensibilidad para prestarle atención al pasado”, explica. Y agrega: “Es la primera vez que tenemos este tipo de telescopio y en el futuro va a ser así”.


Se usa infrarrojo porque todo emite estos rayos, permite por lo tanto perforar diferentes materiales, en este caso el polvo. Esto eso ayuda, según Meléndez, a ver las atmósferas y los satélites con más claridad. “Se han obtenido vistas jamás imaginadas de los anillos de Saturno”, ejemplifica.


Permite ver imágenes a 4,6 mil millones de años luz, a través de distintos filtros. Las luces azules son estrellas que se están formando, mientras las rojas son las galaxias que tienen más polvo. “Separamos esas luces e identificamos elementos como helio o hidrógeno, que se comportan de la misma forma en la Tierra que en galaxias distantes”, detalla.


Tienen un archivo de todas estas galaxias vistas. “Queremos observar cómo interactúan entre ellas e intercambian material. Estas fusiones de galaxias ocurrien a un ritmo muy lento, de millones de años. Así podemos formar una especie de álbum familiar de las galaxias”.


Las imágenes están públicamente disponibles para estudiantes, investigadores y público en general a través de la dirección https://mast.stsci.edu/portal/Mashup/Clients/Mast/Portal.html.


“Esta investigación está limitada solamente por la imaginación, hay que soñar a lo grande”, concluye Meléndez.


¿Vida en el cosmos?


Siendo el telescopio capaz de detectar cómo se forman los planetas y las estrellas, además de cómo interactúan las galaxias, ha despertado el entusiasmo de Nicole Arulanantham, quien es becaria postdoctoral Giacconi del Space Telescope Science Institute en Baltimore, Maryland.


Su labor profesional se centra en la formación de estrellas y otros cuerpos celestes. Antes de la llegada del Webb, trabajó con el telescopio espacial Hubble junto a su equipo en la observación de estrellas jóvenes y su uso de luz ultravioleta en la formación de planetas.


Ella explica que las novedosas capacidades de este instrumento podrían incluso ayudar a determinar la posible presencia de vida en otros rincones del espacio. “Esto sería posible a través de la evaluación de cantidades de diferentes moléculas en las atmósferas de los exoplanetas”, complementa.


También gracias al Webb, ella y su equipo pueden determinar el papel que desempeña el agua en estos procesos, ya que moléculas como el cianuro de hidrógeno, un importante portador de hidrógeno, carbono y nitrógeno, esencial para la formación de la vida en la Tierra, pueden verse con el telescopio.


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