La matrícula de educación superior se desploma en Estados Unidos

Actualizado: mar 22

La matriculación por primera vez en los colleges ha disminuido notablemente durante la pandemia, lo que pone de manifiesto el impacto de la recesión económica; así como el peso aplastante de los 1,7 mil millones de dólares de deuda de los más de 43 millones de estudiantes que han sido beneficiarios de préstamos en Estados Unidos.



Imagen referencial - Varun Kulkarni / Pixabay


El miedo a endeudarse es un freno para quienes aspiran a cursar estudios superiores.

Los defensores de los afectados sostienen que la cancelación de 50.000 dólares por estudiante dejaría libre de deudas al 75% de los prestatarios, lo que ayudaría a la economía.


“Un título no garantiza un buen empleo”


“Hay una generación que debe cargar con más de $100 mil en préstamos”. Así lo vivió el diputado Ro Khanna, quien es Congresista de los Estados Unidos por el Distrito 17 de California. Logró liberarse de la deuda finalmente a sus 40 años. “Pero no todos tienen esta fortuna”, según él.


El creciente costo de la educación superior, aunado a la pandemia y al hecho de que los estudios universitarios no conducen ineludiblemente a un futuro sustentable, son, según él, los motivos por los cuales la matrícula estudiantil de este nivel se ha desplomado.


Revela que los estadounidenses que hacen menos de $125 mil al año necesitan ser liberados de deudas y que el presidente tiene el poder para hacerlo.


Admite que esto tendrá un costo; pero está trabajando en un proyecto de ley que permitiría cubrir este precio.


El legislador aseguró que aliviar esa deuda permitiría a los profesionales crear familias, generar viviendas y generar negocios.


Khanna no se opone al trabajo comunitario como una fórmula para pagar parte de la deuda.

Para él, la deuda estudiantil se fue de control cuando los colleges estatales dejaron de tener un costo asequible y se volvieron inalcanzables. En California, rememora que sucedió en los tiempos de Reagan, quien cortó el presupuesto de educación. “Eso fue un punto de inflexión”, que el congresista ubica en algún momento de los 80.


Cree que el plan ideal al respecto debería incluir préstamos privados y hacerse más amplio, para permitir desarrollar otras áreas de vida. “El asistir a una universidad privada, no significa que automáticamente te va a ir muy bien. En esos casos, se debería pensar en un perdón”.


En cuanto a perdones vinculados con la pandemia –una propuesta que no se ha concretado– su criterio es el mismo: buscar alternativas de alivio.


Deuda estudiantil y desigualdad racial


La Asesora de Derechos Civiles Kat Welbeck, representa al Centro de Protección del Prestatario Estudiantil, basado en Washington DC. Esta abogada trabaja el tema desde la perspectiva de la justicia económica y la equidad racial.


“Hay 45 millones de personas endeudadas por este rubro”, aporta para comenzar. Es la deuda más grande que tienen las personas, después de una hipoteca para vivienda “y está afectando nuestra economía, justamente ahora en medio de una crisis”, agrega.


Welbeck cree que la educación es importante para la movilidad social. “Animamos a los estudiantes para que tengan un título, pero la deuda es todo un problema. Crea barreras por encima de las que ya existen. Es incluso un ciclo que se repite hasta por varias generaciones de una misma familia”.


Explica que es una carga especialmente difícil para latinos y negros. En el caso de estos últimos mantienen un 95% de su deuda 20 años después del college, mientras en ese lapso, un blanco ha pagado precisamente el mismo 95%.



Imagen referencial - Varun Kulkarni / Pixabay


En cuanto a los latinos, deben el 83% del balance inicial a los 12 años de haber comenzado el college, frente a los blancos que han pagado el 80% de su préstamo en el mismo período.

También entre latinos y negros se registran las mayores tasas de impago. “Esto afecta los préstamos para vivienda o los planes de jubilación. Corta los planes para lograr una economía saludable. También compromete la búsqueda de empleo o puede hacer perder el que ya se consiguió”.


Adicionalmente, la jurista refiere que hay disparidades en los sueldos que desfavorecen a estas comunidades. Tal situación hace también que inescrupulosos creen productos para estas comunidades, con tácticas que buscan aprovecharse de ellas.


Publicidad engañosa y prácticas depredadoras


Joe Jaramillo es abogado principal de Housing and Economic Rights Advocates (HERA), una organización que ayuda a la gente de bajos ingresos que está atrapada en deudas estudiantiles.Trabajan en propuestas para el perdón de dichas deudas. También asesoran a los afectados y posibles víctimas en cuanto a la planificación del pago de sus deudas y cómo evitar fraudes en este ramo.


Cuenta que la gente se endeudó creyendo en publicidad que aseguraba que, tras estudiar en estos colleges, tendrían trabajos en los cuales ganarían miles de dólares. “Nada de esto era real”, afirma Jaramillo. Agrega que hay quienes no encuentran trabajo en su campo de estudios, o si lo encuentran no ganan lo que se les dijo.


“Tienen fines de lucro, quieren ganar dinero y utlizan prácticas depredadoras, que son especialmente duras para gente de color. Estas deudas van a parar a cortes y pueden derivar en embargo de sueldo o de una propiedad” advierte.


Hay familias que perdieron beneficios como el seguro social o el retorno de impuestos. Incluso, destruyeron su crédito. Hay víctimas de esta situación que deciden no casarse para no afectar financieramente a su pareja.


Puede suceder, además, que estos estudiantes no se gradúen y terminen con deudas altas que escapen de sus posibilidades de pago.


Resalta finalmente que los colleges con fines de lucro necesitan asistencia financiera para poder perdonar las deudas a los estudiantes.


Los recursos de ayuda comentados por el vocero, se pueden contactar a través del sitio web heraca.org.


En primera persona


Andrea Campo y Gabe Stewart, dos estudiantes que luchan por mantenerse a flote económicamente con los préstamos estudiantiles. Ellos narran en primera persona las dificultades denunciadas.


Andrea estudiaba Justicia Criminal. Tenía $13 mil en deuda estudiantil. Le negaron una posición de trabajo. Tomó el curso de entrenamiento y la iban a contratar; pero su deuda, comparada con sus ingresos, era alta y finalmente no fue aprobada. Tampoco la aprobaron para compras de vivienda o tarjetas de crédito.


El college fue cerrado y no pudo terminar sus estudios. “Todo fue muy confuso, no había con quien hablar directamente, simplemente estaban allí para cobrarme”. Asegura que no tenía idea de qué estaba firmando.


Ella cree que la engañaron. Navegar el sistema a sus 19 años fue muy difícil y entendió muy tarde que los números no eran realistas.


Obtuvo ayuda de HERA. “Yo calificaba par ser perdonada. Fue un proceso difícil, pero gracias a su ayuda pude llegar a resolverlo”.


Por su parte Gabe, graduado del college Expresions en 2015, trabaja ahora como técnico audiovisual. Tenía una deuda de $ 52 mil. Luego de graduarse se casó y su esposa también tenia deudas estudiantiles. Tuvieron que terminar viviendo con su padre, en una habitación, porque no podían alquilar. Tuvieron un hijo y todo el dinero era para pagar sus deudas.


Tuvo que trabajar en varios empleos para poder pagar a tiempo, porque querían comprar una casa. Por eso tuvieron que hacer lo que califica como “un gran sacrificio”. Al momento ha pagado solamente intereses y aún adeuda el principal del préstamo.




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