La otra pandemia

Estados Unidos se encuentra frente a un nuevo escenario de alto riesgo, de cara a una nueva etapa de la pandemia del COVID-19. Cuando la nueva variante Delta se cruza con la población no vacunada, se potencia una situación que requiere extremo cuidado. Los no vacunados tienden a localizarse en condados rurales.



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Según el organismo gubernamental Centro de Control y Prevención de Enfermedades o CDC, para el 15 de julio se notificaron 33 mil nuevos casos del coronavirus; mientras el promedio semanal de casos había sido de 26 mil 300, un aumento que dispara las alarmas.


El escenario que se está viviendo es tan sencillo como inquietante: los números de contagiados, hospitalizados y fallecidos están volviendo a elevarse y se apuntalan en los no vacunados. Un hecho que puede lanzar por la borda todo el esfuerzo realizado hasta ahora.


Los no vacunados


José Montero, Director del Centro de Apoyo Estatal, Tribal, Local y Territorial de los CDC, destaca que “Hay 2 mil 790 hospitalizaciones diariamente”. Agrega que 33 mil casos por semana es una cifra que está mucho más baja que los 200 mil casos de enero, “pero está volviendo a subir, aunque se ha hecho un gran trabajo. Debemos tener claro que la pandemia no ha terminado”.


El especialista señala que, poniendo estos números en perspectiva, “Estamos ante la pandemia de los no vacunados, ellos son los infectados, hospitalizados y fallecidos”.


Según él, sucede en comunidades con cifras bajas de vacunas, a las cuales les va mucho peor que a las que tiene elevados índices de vacunación. “El estar vacunado es definitivamente una gran protección”.


No se anima a calificar esto como una tercera ola, pero reconoce que se incrementan los casos, las hospitalizaciones y las muertes. Observa que de estado a estado se aprecian enormes diferencias. Pero insiste: “Tenemos las herramientas para evitarla”.


Explica que los errores del pasado no se corrigen de la noche a la mañana. “Estamos intentando que haya igualdad, pero hay unos grupos más difíciles que otros, como los que dan servicios, la agricultura, por ejemplo, está presentando más casos”.


La variante Delta


El vocero confirma que, como dice la prensa, la variante Delta se está expandiendo rápidamente por el país, especialmente donde hay bajas tasas de vacunación. Representa el 57% de los contagios actuales, cuando hace un mes correspondía a apenas un 26%.


Y recalca: “Se están usando las vacunas autorizadas, que dan protección contra la variante Delta”.


Por su parte, la doctora Lauri Hicks, Director Médico del Grupo de Trabajo de Vacunas del CDC, relata: “Nuestro Comité de Consejería Independiente reitera que los incrementos se dan en áreas donde la gente no está vacunada. Hay que vacunarse completamente.


Las vacunas de Pfizer y Moderna son más efectivas cuando se dan en sus dos dosis, protegen a partir de las dos semanas, con una efectividad de hasta el 90%”.


La vocera advierte que “La gente que está parcialmente vacunada está en mayor riesgo de contagiarse de la variante Delta. Deben colocarse a tiempo su segunda dosis”.


Celebra que haya grupos étnicos que han incrementado su tasa de vacunación; pero lamenta que los afroamericanos siguen teniendo la tasa más baja. “Esto es una tendencia histórica, porque ellos desconfían. Los hispanos tampoco están recibiendo las vacunas como debería ser”.


Para ella, “Si no están vacunados, este es el momento”. Llama a asegurar el acceso y la igualdad para que las comunidades se vacunen. “Hay que enfocarse en los lugares donde hay muchos casos, expandiendo los puntos de vacunación, suministrando vacunas a médicos de cabecera y escuelas”.


También pide que los proveedores de servicios médicos asesoren a sus pacientes.

“Hay gente que no está segura de querer vacunarse y los CDC están dando su apoyo para promoverlas en las comunidades, el Departamento de Salud y otras instituciones gubernamentales”, señala.


Personas de riesgo y mascarillas


De acuerdo a Montero, el problema son las personas que no se vacunan y creen que no se van a enfermar. “Esto pone en riesgo incluso a los vacunados. Además, estas personas pueden incluir a quienes trabajan con adultos mayores”.


Por su parte Hicks subraya que “Aún hay quienes no se pueden vacunar, por ejemplo los niños de 12 años. Los padres deben entonces vacunarse para proteger a sus hijos. Hay también poblaciones inmunológicamente comprometidas. Depende de nosotros protegerlos”.


Algunas organizaciones como la Sociedad de Epidemiología han hecho declaraciones para asegurarse de que los trabajadores de la salud se vacunen.



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En cuanto a las mascarillas, resalta que son importantes para prevenir. “Hay personas vulnerables que necesitan asegurar que están protegidos. Las mascarillas deben seguir utilizándose en lugares poco ventilados o cerrados, especialmente por quienes no están vacunados. Incluso hay algunos totalmente vacunados que han optado por seguir usando los tapabocas y eso está bien”.


José Montero recalca que ya está totalmente vacunado desde hace unos meses y en la calle usa su mascarilla, como la usará cuando vaya a visitar a su madre, en Colombia.


El CDC aún recomienda el uso de mascarillas en algunos entornos. “Hay ciertos condados en los cuales yo los usaría todo el tiempo”, dice Montero. Señala que las localidades pueden definir este tipo de cosas, según la cantidad de vacunados que tengan.


Hicks llama a la cooperación para que las medidas de protección sean efectivas. “Los condados donde hay poca tasa de vacunación son como un incendio, hay que sonar la alarma, involucrar a comunidades y autoridades”.


Soluciones


De acuerdo a los especialistas, la principal solución existe, y es vacunarse. “67% de los estadounidenses ya recibieron al menos una dosis. Ellos hicieron las cosas bien. No están entre las personas hospitalizadas o fallecidas. Son asintomáticos o presentan síntomas muy bajos”, dice la especialista. Montero la refuerza: “Hacer que todos se vacunen contribuye a detener las mutaciones. La transmisión es lo que permite que varíen”.


Para ambos es importante la distribución equitativa de vacunas a nivel mundial. “Una variante en un lugar del mundo es una variante en todo el mundo, como hemos visto con la variante Delta, que comenzó en Europa y ya está en Estados Unidos. Tenemos que pensar en resolver este problema a nivel mundial”, alerta la doctora Hicks.


Ella misma adelanta que “Estamos viendo si es posible hacer una combinación de vacunas. En Europa se han visto situaciones que sugieren que es razonable; pero los datos no son muchos y aún no podemos recomendarlo”.


También señala que “La aceptabilidad social de los no vacunados disminuye. Esperemos que esta presión dé resultados”.

















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