Las duras lecciones del COVID-19 en California

Las altas tasas de contagio que ha presentado el COVID-19 en el condado californiano de Imperial, han revelado que las medidas para contener la pandemia no han tomado en cuenta las realidades de los estratos trabajadores hispanos ubicados en esta particular zona de la frontera con México.


Condado Imperial, California


El modo de vida de este grupo está muy lejos de poder cumplir con los protocolos que serían deseables, lo cual explica los alarmantes números.


Por este motivo, Ethnic Media Services convocó a una videoconferencia de prensa con especialistas multidisciplinarios, quienes explicaron los puntos ciegos que no se atendieron y que convirtieron al lugar en el punto más caliente del estado de California, de cara a la lucha contra el nuevo coronavirus.

Trabajadores, ingresos y estrés

Edward Flores habló sobre los empleos y su influencia en la transmisión de COVID-19. El profesor asistente de sociología de la Universidad de California reveló la relación entre casos positivos y quienes ganan por debajo de lo que debería ser un ingreso mínimo para vivir.


Sus estudios encontraron un fuerte vínculo de afinidad entre ingresos bajos y quienes resultan positivos en el virus. También hay relación entre el nivel de estrés que presenta el trabajador y sus resultados a las pruebas. A mayor presión, mayores posibilidades de resultar positivo.


Edward Flores


Ante la regla de que los condados californianos que estuvieran por debajo del 8% de pruebas positivas podían abrir, reveló que para el 8 de julio, solamente 18 de los 58 condados de California estaban bajo esa cifra.


“La mayoría de los condados que están por encima del 8% tienen a numerosos trabajadores con ingresos por debajo del nivel de vida. Esto incluye al condado Imperial”, snetenció. También asegura que presentan más personas por vivienda que el promedio, otro factor que ayuda a multiplicar los casos de la dolencia.


En el extremo contrario y según el docente, los condados que presentan mejores ingresos y niveles de estrés menores en sus ocupaciones, también registran índices más bajos de contagio.


En cuanto a industrias con alto nivel de estrés, el experto destaca la agricultura; seguida de otras como servicios de comida, transportes, almacenes y trabajadores esenciales en general. “Ellos no recibieron instrucciones de quedarse en casa y siguieron laborando con salarios bajos. Temían perder un día de trabajo porque tendría consecuencias en su vivienda y seguridad, aunque trabajaran”, afirmó.


Recomendó a las industrias optimizar los estándares de salud y seguridad, “ya que estos no solamente protegen a los trabajadores; sino también a las comunidades donde estas industrias operan”.


También espera que se tomen más medidas para incluir a estos empleados en los alivios económicos, ya que muchos no cumplen con los supuestos que se han dado hasta ahora para estas ayudas. Ejemplifica con los indocumentados, quienes no pueden acceder a apoyo por desempleo.


Concluye que, lamentablemente, “Hay gente que tiene que seguir trabajando” a pesar de la pandemia y esa realidad va a continuar diseminando el virus a pesar de las órdenes de mantenerse en casa. “Tenemos que seguir comiendo y alguien debe traer esa comida”, lo cual crea un escenario contradictorio, que confunde a los expertos.

Realidad no comprendida

Luis Olmedo, director ejecutivo de Comité Cívico del Valle, INC. fue el expositor de la realidad diaria del lugar. Considera que “El país entero no está preparado para esto. La división política y las desigualdades de tantos años han ocasionado que lidiemos con el COVID-19 de una manera reactiva”.



Luis Olmedo


Afirmó que “No se está mirando a la foto grande, solo a Nueva York, a Los Angeles”. Llama la atención a la realidad económica que se ha creado en la región de Imperial, la cual caracteriza como “Un puerto económico grande que se ha generado en la frontera, tierra adentro”.


Considera que se les estereotipa como una zona rural de frontera y por ello los legisladores han fallado en su comprensión sobre la realidad de la misma, que tiene características propias y muy particulares.


El vocero se ha mantenido en contacto con el distrito atendido por el Memorial Healthcare Hospital. Tienen el espacio, pero necesitan médicos y equipos. “No podemos confiar en enviar a nuestros pacientes a otros hospitales, los ponemos en riesgo y arriesgamos también a terceros”. Agrega que “Si no peleamos la guerra contra el COVID-19 en nuestros vecindarios y comunidades, la vamos a perder”.


Asegura que los números son dramáticos, “con 125 fallecidos en nuestra región”. Agrega que se necesita cambiar comportamientos y hay que empezar de inmediato.

Una comunidad activada

Luis Flores lideró el grupo que pidió al condado mantener el cierre cuando se planteó abrirlo a pesar del elevado número de casos. Este activista de Imperial Valley Equity and Justice Coalition, trabajó con una docena de organizadores, manteniendo contacto con unos doscientos miembros de su comunidad.



Luis Flores


Ante la posibilidad planteada el día 3 de junio de una reapertura del estado, un grupo de amigos de Imperial se inquietaron, porque estaban muy lejos de cumplir las metas supuestas para que eso se pudiera dar.


Se fueron uniendo otros individuos cercanos, quienes aportaron testimonios. Escribieron una carta al gobernador y notas de prensa, “que afortunadamente consiguieron la atención de los medios”, según refiere.


Entre los medios que se ocuparon de la situación, The Guardian publicó hace una semana: “El condado de Imperial, con una población de 181.000 habitantes, está experimentando el peor brote de California, según varias mediciones de salud pública.


Y agregó: “En los últimos 14 días, la tasa de infección del condado fue de más de 588 por cada 100.000 personas, con mucho la más alta del estado. Hasta el viernes, el condado había registrado 7.759 casos de coronavirus y 132 muertes”.


Las altas cifras ayudaron a que se les prestara antención. Flores reclama que hay que establecer responsabilidades en la situación, mientras los ciudadanos activados se mueven a establecer alianzas con otras fuerzas de la comunidad. La finalidad es establecer una data que sirva de referencia y que no existe. Afirma que la política “está sucediendo en la oscuridad” y que las injusticias raciales y socioeconómicas “están ocurriendo de una manera diferente a como las entendemos en otros lugares”.


Considera que la elección entre mantener la salud o abrir la economía es falsa ya que, con las medidas adecuadas, se pueden hacer ambas cosas simultáneamente. “Las mismas herramientas, pero con más recursos, deberían ser aplicadas aquí”.


Se está trabajando con la ciudad en la moratoria de deshaucios de viviendas, propuesta apoyada por el gobernador.

Condiciones adversas

Michelle García es enfermera practicante en el Calexico Wellness Center de Caléxico y deja ver su preocupación por las limitaciones que tienen muchos de sus pacientes para cuidar de sí mismos en cuanto a condiciones médicas en general, como enfermedades cardiovasculares y diabetes. Por ejemplo, estos últimos no saben cómo medirse sus niveles de glucosa.



Michelle García


Relaciona las altas tasas del coronavirus con deficiencias en el nivel educativo presentes en la región. Si bien el lugar tiene servicios médicos, muchos residentes no acuden a los mismos. Los motivos son tan variados como no tener tiempo por el trabajo o no saber hacer las citas correspondientes vía teléfono móvil.


“Soy afortunada cuando puedo ver a un paciente a través de una videollamada”, dijo. “A veces es solamente por teléfono. Se puede hacer mucho más en persona, pero quienes saben hacerlo por esta vía son afortunados”.


También le inquieta que hay fallas de nutrición por el nivel educativo. “Ellos no ven la conexión con eso”.


Armando Elenes, secretario tesorero de United Farmworkers, asegura por su parte que se dirigieron a los empleadores, solicitándoles los cuidados que se recomiendan en medio de esta situación; “Pero, lamentablemente, nuestras solicitudes no fueron oídas. Las operaciones siguieron como si las condiciones fueran normales”.



Armando Elenes


United Farmworkers ha comprobado que cualquier situación que implique cercanía de personas, como compartir vehículo o vivienda, dispara los números. Igualmente los lugares de trabajo donde haya grandes superficies, como las empaquetadoras.


También denunció Elenes que hay algunos empledores que se niegan a pagar a los trabajadores por el CARES Act. “No se les paga lo que les corresponde porque se enfermaron, o incluso se les quiere despedir. Se les culpa por haberse enfermado”. Subraya que todas estas variables han contribuido a la diseminación del virus.

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