Luchando contra el calentamiento global


Tras la celebración de la Vigésimo Sexta Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que acaba de suceder en Glasgow (Escocia) del 31 de octubre al 12 de noviembre, líderes y expertos medioambientales examinaron en un encuentro con la prensa lo que se ha logrado y lo que no.



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Señalan a los países desarrollados de bloquear las reparaciones para pagar el impacto que el cambio climático ya ha tenido en los países en desarrollo. Mientras tanto la migración y la falta de recursos en estos países, no hará más que acelerar el ritmo del cambio climático, según los especialistas.

El calentamiento global no se ha detenido

Ramón Cruz Díaz, Sierra Club, presidente de la Junta Directiva, es el primer latino en la presidencia de la organización medioambiental y hace hincapié en la justicia y la equidad en cuestiones medioambientales. Habló desde Glasgow, donde asistió a la COP26.


Adelantó que se tocaron temas como los éxitos al enfrentar el cambio climático, las políticas, procesos y colaboraciones internacionales, los países que han adoptado los documentos y las omisiones de naciones como India y China respecto a este asunto.


Advierte que ya el 85% de la población mundial está afectada de una u otra forma por el calentamiento global. Sin embargo y aunque las metas no se han logrado, considera que “Estamos en un camino de avance, no de retroceso”.


Se considera optimista a pesar de todo, y asegura que las críticas vienen de personas que no entienden la complejidad de los procesos.


Dice que la COP26 avanzó en varias áreas. Los países acordaron que los más desarrollados deben proporcionar recursos para ayudar a las naciones vulnerables a combatir el cambio climático.


También destaca que se asumieron importantes compromisos para reducir la deforestación, frenar las emisiones de metano, poner fin a la financiación internacional de los combustibles fósiles y acelerar la eliminación del carbón.


Para el ambientalista, la confianza en Estados Unidos ha sido torpedeada en los últimos años, tras la actitud tomada por el expresidente Donald Trump y su administración.


El clímax de esta etapa adversa fue el abandono del Acuerdo de París. Sin embargo, Cruz ve como positivo que el presidente Joe Biden traiga al asunto ambiental en su agenda. Advierte que no ve políticas adecuadas de parte del gobierno federal estadounidense, por lo cual va a tocar a gobiernos regionales y locales poner más de su parte.


Aplaude la meta de cerrar más de la mitad de las plantas de carbón y aconseja a los países poner todo lo que esté de su parte. Sin embargo, teme por la disponibilidad de los recursos económicos necesarios y porque “No tenemos tiempo”.

Migraciones climáticas: tragedia en desarrollo

Se estima que para el año 2050, entre 48 y 216 millones de personas pueden convertirse en migrantes climáticos en los países del mundo en desarrollo.


El estremecedor dato es aportado por Alex De Sherbinin, Director Asociado de Aplicaciones Científicas e Investigador Superior Científico del Centro de la Red Internacional de Información sobre las Ciencias de la Tierra (CIESIN), Escuela del Clima de Columbia y su Instituto de la Tierra. De Sherbinin es un experto en migraciones climáticas.


Afirma que los patrones climáticos globales han cambiado durante el último siglo, provocando eventos más extremos, que incluyen huracanes, olas de calor y sequías.


“El cambio climático también ha acelerado la movilidad de la población. La población de las zonas con menos precipitaciones emigrará a las zonas con suelo y agua abundantes”, explica.


Complementa aportando que la migración se considera una estrategia tradicional para lidiar con problemas cuando hay sequía. Recuerda que hay comunidades rurales que dependen de la lluvia para su subsistencia.


“Históricamente hay una amplia evidencia de que los factores climáticos han jugado un papel importante en los movimientos poblacionales”, dijo. "Los factores ambientales son parte del juego porque si hay sequías o inundaciones también hay problemas".


Remata apuntando que los números de la migración más bajos son para los escenarios más amigables con el clima y para los de desarrollo inclusivo.


De Sherbinin agrega que los científicos estadounidenses están comprometidos con el control del plan de aumento de la temperatura global de 1,5 grados, “Porque cada grado de aumento de la temperatura afectará al nivel del mar”.


El destacado científico afirma que “Si la temperatura actual aumenta cuatro grados, eso tendrá un impacto devastador en el mundo”.

Clima y desigualdades

Dana Johnson es Directora Senior de Estrategia y Política Federal de WE ACT por la Justicia Ambiental. Ella alega que fue el momento político en Estados Unidos lo que puso al país en desventaja, ya que no se pudo presentar un plan fuerte, que recogiera el compromiso con la justicia ambiental.

Para Johnson fue inadecuado que compañías energéticas instalaran exhibiciones en la conferencia para hablar de supuestas tecnologías verdes. Ella las considera“soluciones falsas” que son poco efectivas para enfrentar la situación actual del problema.

Señala por ejemplo que el uso del gas, que es lo que el gobierno esta dando como opción viable, apunta a empobrecer la calidad del aire.

La activista llama a abordar lo que califica como racismo ambiental, que afecta a gente de color y bajos recursos. Enumera que a ellos los afectan “Los malos gobiernos, la privación de derechos y las desigualdades económicas”. Ejemplifica con India y África, como zonas que ella considera sacrificadas en favor del consumo de otras.

Agrega que hay urgencia de un movimiento de justicia ambiental. Se necesita que la gente sea participativa en la toma de decisiones, para contribuir en lo que pasa en sus comunidades.

En cuanto a la situación específica de Estados Unidos en el momento actual, apoyó el nombramiento de la abogada ambientalista Brenda Mallory al frente del Consejo de Calidad Ambiental de la Casa Blanca.


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