Pandemia, economía y protestas: la encrucijada de Estados Unidos

El año 2020 ha resultado notablemente convulso para el mundo, y muy especialmente para Estados Unidos.

A la emergencia global de salud que ha impuesto la pandemia hay que agregar la consecuente y esperada crisis económica.

Pero en el escenario también han aparecido las protestas por la muerte del ciudadano afroamericano George Floyd, mientras se encontraba en custodia policial en Minneapolis.

Esta triple circunstancia lleva a nuestro país a encontrarse en el medio de una tenaza que no llegó en el mejor momento, y que presiona de más de una manera a muchos de sus habitantes.



John Yang (arriba izquierda), Professor Jody Armour (arriba derecha), Thomas Saenz (abajo izquierda), Dr. Tung Nguyen (abajo derecha). Cortesía Ethnic Media Services


Por eso, Ethnic Media Services convocó a una videoconferencia con periodistas, en la cual presentó a un panel multidisciplinario, que ayudó a profundizar en diversos matices de esta circunstancia y a entenderla un poco más.

Conviviendo con la pandemia

Sobre los aspectos de salud del COVID-19 y su actualización, habló el doctor Tung Nguyen, profesor de la División de Salud de Medicina General Interna de la Universidad de California en San Fancisco.

El especialista acotó que, según predicciones del Centro para Pervención y Control de Enfermedades, CDC, Estados Unidos espera tener aproximadamente 143 mil muertes por el nuevo coronavirus para el 27 de este mes de junio.

Advirtió que recientemente se ha visto un incremento en 17 estados, entre los que destacan California, Texas, Florida y Carolina del Norte. Acotó que los hombres tienden a usar protección facial menos que las mujeres, a lo cual añadió que “No es de asombrarse, ya que usualmente las damas cuidan más su salud que los caballeros”. También señaló que hay menos casos donde es obligatorio el uso de la máscara, lo cual confirma que es una medida correcta, tanto como el mantenimiento de la distacia de un metro o tres pies. Confirmó que “La enfermedad es más severa con quienes tiene sangre tipo A”.

Sobre la polemica con la hidroxicloroquina considera que hay suficientes estudios que demuestran que provoca daños, a pesar de que se han escuchado recientemente criterios en contrario. Subrayó que “No hay motivos para pensar que el ingerirla después de haber estado expuesto, prevenga el desarrollo de la infección”.

Entre las buenas noticias, destacó que “Hay 17 vacunas ensayándose en humanos. Una de ellas (Morgana Vaccine), estará en retest para julio, con 30 mil personas.

Respecto la las recientes manifestaciones, aseguró que el gas lacrimógeno puede facilitar la aparición del COVID-19, por lo cual los especialistas en salud han solicitado a las fuerzas de orden público no utilizarlo.

La ocasión fue apropiada para que el doctor Nguyen estableciera el vínculo entre la pandemia, la situación económica y el racismo. Aseguró que “cuatro oficiales de policía actuaron como vectores para diseminar la enfermedad racista”.

Afirmó que la exposición crónica a la discriminación ocasiona cambios adversos en el cuerpo, liberando hormonas del estrés y neurotransmisores, lo cual puede llevar a la muerte.

Llamó la atención sobre los factores que pueden crear una relación adversa en la ecuación pandemia-racismo: pobreza, educación, ambiente y acceso a la salud.

Volviendo a la implicación racial en la pandemia, afirmó que “Por cada persona de raza blanca que fallece de COVID-19, mueren dos o tres de raza negra”. Y aseguró que no se puede hacer más contra las disparidades porque la data no es precisa, hecho que atribuyó a que no haya representantes de minorías en posiciones de poder.

Solamente ha cambiado el año

Tan drástica afirmación pertenece al profesor Jody Armour, quien enseña leyes en la Universidad del Sur de California. También es autor del libro “N*gga Theory” y en 1997 publicó su primer libro: “Negrophobia and Reasonable Racism”. Mirando su primera experiencia editorial a la distancia, reitera: “Parece que nada ha cambiado, excepto el año”. Y para reafirmarlo, razona: “Vemos todas estas marchas del 2013, del 14, del 15, y es simplemente como repetir el ciclo. Podemos anticipar todo lo que va a venir. Frustración, rabia, algunos políticos que proponen intervenciones como cámaras corporales, aparecen hashtags, y al final estamos viendo nuevamente este momento en Minneapolis. Ellos tienen una de las policías que fueron intervenidas hace más tiempo. Y sin embargo, sucedió lo de George Floyd”.

Reafirma que “Necesitamos políticas para arreglar esto, pero un toca análisis más profundo, discusión, porque hay racismo estructural. Las vidas negras no importan, esa es la verdad”.

El profesor Armour considera que “Tenemos una guerra racial cataclísmica. 75% de los rostros de la gente sin hogar en Los Ángeles son negros. ¡Por supuesto que el COVID-19 los golpea!”

Recordó el caso del huracán Katrina, cuando los días pasaban y había numerosos afroamericanos literalmente con el agua al cuello. “Hay relativa indiferencia al sufrimiento de aquellos que no pertenecen a nuestro grupo. No hubo la misma empatía que con el 11 de septiembre”.

La solución, según él, es tecnológica y política. “Debemos ir a los fondos de los departamentos de policía. Hay que reasignar recursos a quienes no tienen vivienda, a la salud, a la educación, a la disparidad de ingresos”. Confía en que estas medidas mejorarán la salud, la educación, el desempleo y la violencia contra los afroamericanos.

Los asiático-americanos: otra visión del racismo

John C. Yang, Presidente y Director Ejecutivo de Asian American Advancing Justice, considera que “Desafortunadamente esta crisis es profunda y a muchos niveles”.

Destaca que el llamar al COVID-19 “La gripe de Wuhan” o “El virus chino”, contribuyó a estigmatizar a la comunidad asiática en Estados Unidos. “Disponemos de más de dos mil casos recientemente reportados de odio, agresión, sesgo negativo”.

Agrega que “Nuestra organización tiene un sitio web que permite a la gente reportar este tipo de incidentes de forma voluntaria. Estamos trabajando en la consolidación de estadíasticas con otras organizaciones”.

Sin embargo, asegura que “no queremos decir que estamos siendo objeto de los mismos incidentes de racismo que los afroamericanos. Son diferentes. Pero son racismo y tenemos que ir todos juntos a través de esto. No sentimos el cambio que necesitamos desesperadamente”.

En tan delicado tema, sostiene que los asiático-americanos son solidarios con la comunidad afroamericana y demandan justicia. “Solicitamos responsabilidad de todos los niveles de gobierno”.

Revela que “Parte de nuestras acciones son conversaciones internas y reconocer nuestros propios sesgos, conocer la historia de este país. Este momento de George Floyd nos ha visto responder con más solidaridad; a pesar de que hubo un oficial asiático-americano involicrado en su muerte. También hay que reconocer el racismo que existe dentro de nosotros mismos”.

Yang cree que hay que tomar posiciones al lado de quienes lo necesitan y que parte del liderazgo es saber acompañar cuando sea necesario, no solamente tener el micrófono en la mano.

Considera que, si bien votar es parte de la solución, no lo es todo; aunque sin duda se trata de un elemento crucial, de cara a las elecciones que sucederán en menos de seis meses. Llama a un liderazgo de arriba abajo que sea representativo para que todas las voces sean escuchadas.

Deshumanización

Thomas A. Saenz, Presidente and General Counsel de Mexican American Legal Defense and Educational Fund, (MALDEF), apuntó que “Estamos padeciendo una crisis triple bajo el mandato de un presidente que excluye. Por ejemplo, fueron excluidas de las ayudas personas indocumentadas que son contribuyentes de impuestos mediante sus Números de Identificación de Contribuyentes. Hay ciudadanos estadounidenses que quedaron por fuera al estar emparentados con una persona indocumentada”.

Agrega que esta discriminación tiene un impacto específico en comunidades inmigrantes como la latina y la asiática; algo que también sucedió con estudiantes extranjeros. Alega que esto trae deshumanización, como la que considera se ha visto también de parte de agentes policiales y del mismo presidente hacia los manifestantes de las últimas semanas.

Le preocupa que “Cuando nuestra economía se recupere y regresen los puestos de trabajo, los afroamericanos, latinos y asiáticos no serán los primeros en colocarse de nuevo”.

Sáenz predice que “Tendremos efectos de largo plazo, y tenemos que estar preparados para manejarlos. Por ejemplo, veremos consecuencias en el censo. Estas comunidades ya mencionadas, junto a los nativos americanos, son habitualmente objeto de subregistros en el censo, lo cual afecta su representación en los poderes del país”.

Alertó el vocero que los coletazos de la pandemia pueden llevar a disminuir la participación de ellos en las elecciones y hay que trabajar para prevenirlo. Recomienda reforzar las posibilidades de voto remoto para que quienes tengan el derecho a participar lo hagan libremente.

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