¿Por qué el COVID-19 golpea a los más vulnerables?

Actualizado: 14 de jun de 2020

“Como la lluvia que cae, desciende sobre todos, jóvenes o viejos, ricos o pobres. Pero hay quien permanece seco y quien se empapa durante esta pandemia”.


Esta frase pertenece al doctor David E. Hayes-Bautista, distinguido profesor de medicina y director del Centro para el Estudio de la Salud y la Cultura Latina de la de la Universidad de California, en Los Ángeles.


Imagen de ivabalk en Pixabay


Desde 1992, el Centro para el Estudio de la Salud y la Cultura Latina (CESLAC) de la Escuela de Medicina David Geffen de la UCLA ha proporcionado investigación de vanguardia basada en hechos, educación e información pública sobre los latinos, su salud, su historia y su papel en la sociedad y la economía de California.


Para introducirnos un poco más en contexto, el doctor Hayes-Bautista nos explica: "A principios de abril, la infección por coronavirus en el condado de Los Ángeles parecía estar centrada en áreas ricas, como Beverly Crest, Bel Air y Brentwood".


Los residentes de estas zonas más pudientes, disfrutaron de lo que él denomina "paraguas sociales protectores" que mitigaban los efectos del coronavirus: un seguro médico completo, un buen acceso a la atención médica y la capacidad de salir de la "lluvia" del COVID-19 refugiándose en casa hasta que pase la tormenta.


"Desde entonces, la infección ha barrido de las zonas ricas a las zonas menos ricas y más pobres", añadió.


Señaló que los residentes de estas zonas de bajos ingresos tienen muchos menos "paraguas" sociales protectores, y que éstos suelen tener grandes agujeros, como poco o ningún seguro médico, poco o ningún acceso a la atención médica y trabajos esenciales que les exigen permanecer expuestos al coronavirus para que otros puedan refugiarse en casa: trabajadores agrícolas que cultivan y cosechan alimentos, trabajadores de plantas de procesamiento de carne, camioneros que entregan artículos de primera necesidad y cajeros que trabajan a la distancia de cientos de clientes en cada turno.

Hay que agregar que, en California, estos puestos de trabajo esenciales suelen ser ocupados por latinos y otras minorías.

Números que gritan

"Las poblaciones más jóvenes usualmente tienen una mortalidad general más baja que las poblaciones de más edad", dijo a su vez Paul Hsu, epidemiólogo de la UCLA.


Señaló que la población latina tiene una edad media casi quince años menor que la de los blancos no hispanos (NHW). "Podemos comparar mejor los efectos de la mortalidad por COVID-19 en diferentes poblaciones utilizando tasas de mortalidad por edad", es decir, comparando las muertes en grupos de edad similares en la población diversa de California.


Según refiere, las mortalidades por edad de los cuatro principales grupos raciales/étnicos muestran cómo el coronavirus afecta a cada grupo de forma diferente.


Por ejemplo, explica que en el grupo de edad de 65 años o más, el grupo de blancos no hispanos tiene una mortalidad de 10,4 muertes por cada 100.000 adultos mayores NHW.


Los latinos de edad similar tienen una tasa de mortalidad de 18,6, y los asiáticos una tasa de 16,4, que son ambos casi el doble de la mortalidad del NHW.


Por su parte, la población afroamericana tiene una tasa de mortalidad de 31,3, más del triple de la tasa de NHW.


Debemos aclarar que estas tasas de mortalidad son preliminares; pero sugieren lo desigual que es la distribución de los beneficios de la protección entre la población del estado. Estos índices se basan en los primeros datos publicados por el Estado de California estratificados por grupo de edad y raza/etnia, a través del Departamento de Salud Pública de California (CDPH). Los denominadores de la población se tabularon a partir de la Encuesta de la Comunidad Americana de 2018, la última disponible.


A medida que se disponga de más datos, se espera la actualización oficial de estas cifras. Se espera que, si bien las tasas de mortalidad específicas cambiarán un poco en futuros informes, el patrón general ya ha surgido y no cambiará mucho: los "paraguas" sociales de los que depende la mayoría de los latinos, afroamericanos y asiáticos en California tienen enormes agujeros, y el resultado es que las tasas de mortalidad específicas por edad de estos grupos son más altas que las de los blancos no hispanos.


En cuanto a las tasas de mortalidad para las edades de 50 a 64 años, los datos publicados hasta ahora registran menos de 30 muertes de personas de las razas negra y asiática, respectivamente, en este grupo de edad. Por esto, cualquier tasa calculada para estos dos grupos podría ser inestable y tal vez hasta engañosa.


Advierte el profesional de la medicina que, “Dado que el COVID-19 sigue causando estragos en las poblaciones del estado, se espera que estas cifras aumenten; y las incluiremos en futuros informes”.


4 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo