Supresión de voto: un fantasma que aún vive

Dos proyectos de ley clave que se están estudiando en el Congreso –el For the People Act o S.1, y el John L. Lewis Voting Rights Advancement Act - establecerían normas nacionales para el acceso al voto en Estados Unidos y reforzarían la protección contra las reiteradas denuncias de discriminación en las urnas.


Al mismo tiempo, los legisladores de 47 estados han presentado numerosos proyectos de ley que crearían barreras al voto para la gente de color, los ancianos, las personas con discapacidad y los jóvenes.


Uno de los más polémicos y sensibles temas en el tapete de la opinión pública estadounidense, sigue enfrentando a sectores políticos. ¿Qué tan arraigada está la supresión de voto? ¿Cómo se puede contrarrestar?



Foto referencial - Sora Shimazaki / Pexels


Tom Saenz, presidente y Consejero General del Fondo Mexicano-Americano de Defensa Legal y de Legal and Educational Fund, explica que el crecimiento del voto latino es significativo en varios de los estados más grandes de la unión. Saenz, con sus asociados, está activo apoyando las nuevas leyes.


“Son más o menos ¼ de los votantes registrados en California, que es el estado con mayor población del país. Y el voto latino es el que ha impulsado los cambios políticos en esa entidad y en otras”, agrega.


Por eso, es optimista: “Hemos visto cambios en Arizona, Nuevo México, Nevada y Colorado. Texas quizá cambie ahora, con 40% de la población latina. Es el segundo estado en cuanto a cantidad de habitantes”.


Reconoce que la participación de latinos en Texas está enfrentando problemas; pero también cree que eso va a cambiar sin posibilidad de regreso.


Identificación, registro, restricciones al voto remoto, pruebas de ciudadanía, falta de asistencia a personas con limitaciones físicas y hasta intimidación de votantes en el centro de votación, con toma de fotos y videos o la presencia de guardias armados, están entre las tácticas de supresión de voto que enumera Saenz.


Recomienda protegerse del historial de supresión de voto, particularmente en el sur: “Hay que anticiparse con previsiones en cualquier lugar donde comience a crecer una masa crítica de nuevos votantes, para que no sean víctimas de tácticas de ese tipo”.




Es posible



John C. Yang, Presidente y Director Ejecutivo de Asian Americans Advancing Justice AAJC, califica este año como histórico, por la lucha a favor de la protección del voto. Los asiático-americanos votaron en un 40% más en promedio que en 2016. En Texas y Arizona llegaron hasta un 80% adicional.


Considera un hito el haber elegido a Kamala Harris como vicepresidente, ya que se trata de una mujer asiático-americana, hija de inmigrantes y de raza negra. “Eso demuestra que debemos trabajar en la participación de todas las comunidades”, sentencia Yang.


Otro obstáculo para que ellos ejerzan el derecho al voto, ha sido el conocimiento limitado del inglés, que afecta al menos a un tercio de esta población. “No hay señalización en sus idiomas, no hay intérpretes”, lamenta.


Recuerda que en 1965 la Voting Rights Act fue una ley clave en este sentido, para incrementar el acceso al voto de los asiático-americanos. “Esto demuestra que se puede hacer mucho más y por eso son importantes estas dos leyes que se están proponiendo”.



Nativos americanos: problemas particulares



Jacqueline De León, abogada del Fondo para los Derechos de los Nativos Americanos, cuenta que en 2018 escucharon más de 125 testigos que generaron miles de paginas de transcripciones sobre los obstáculos al voto enfrentados por los nativos americanos.


Destaca problemas en North Dakota y en Montana; así como el hecho de que la gente no pudiera votar en los centros de votación en 2020.


“Hubo gente de nuestras reservaciones que tuvo que viajar 120 millas para votar”, lamenta.


Apunta que basándose en las enmiendas 14 y 15, han emprendido unas cien demandas, con 90% de éxito. “Los hechos son tan obvios que casi siempre ganamos; pero el asunto es que pueden ser evitados”.


Detalla que hay muchas reservaciones que son rurales. “Votar en oficinas postales puede ser cientos de millas más lejos. Nuestros nativos viven en lugares que no tienen dirección postal y por ello no reciben información”.


También revela que han encontrado evidencia de exclusión por razones de raza. “En South Dakota, hace unos 10 años, tuvieron que votar en la oficina del Sheriff, allí los oficiales chequeaban las matrículas de los autos y las licencias de los votantes. En Utah denunciamos un fraude por el cual se sacó al un candidato nativo americano de la boleta. Lo llevamos a corte y pudimos restituir su candidatura”.



Nada es suficiente



Wendy Weiser dirige el Programa para la Democracia en el Centro Brennan para la Justicia de la Escuela de Leyes de la Universidad de Nueva York.


Como contexto, adelanta que hace un mes existían 360 proyectos de ley en 47 estados para tratar de suprimir voto. “Es un incremento dramático y se ha estado moviendo agresivamente”, revela.


Apunta que los principales estados afectados por esta situación son Florida, Arizona, Texas, Michigan y New Hampshire. La meta de estas medidas es que haya menos votantes.


“El Congreso puede y debe detener esta ofensiva legislativa, pueden hacerlo bajo las enmiendas 14 y 15 de la Constitución”, aconseja.


El Centro Brennan ha analizado estos proyectos de ley y creen que esto frustraría todo lo que ellos han intentado hacer. “Por ejemplo, se pretende reducir el número de personas que pueden votar por correo, cuando este más bien debe propiciarse en todos los estados y garantizarse su conteo”, explica Weiser.


Entre las propuestas que defienden, destacan algunas que corren riesgos, como el registro automático de votantes para quienes cumplan la edad legal, el registro el mismo día y la votación anticipada.


También postulan que todo ex convicto debería tener acceso al voto cuando se reintegra a la sociedad. “Debe haber fondos públicos para incrementar la diversidad de candidatos y la participación, así como contrarrestar el gerrymandering”, reclama.


Asegura que ningún esfuerzo será jamás suficiente. “Incluso con leyes nacionales, siempre alguien se enfocará de manera discriminatoria a ciertos votantes”.



Votación fácil, fraude difícil





Hilary Shelton dirige la Oficina de Washington y es Vicepresidente Senior de Defensa y Política para la organización NAACP. “Se ha hecho daño al derecho al voto, llegaremos hasta la Corte Suprema si es necesario. Tenemos que reparar los daños a la sección 5 de la Ley de Votantes”, reclama. “Tenemos que hacer la votación fácil y el fraude difícil”.


Con entusiasmo, afirma que en las pasadas elecciones votó más gente que nunca.


Según él, incluso republicanos han admitido que la Corte Suprema hizo cosas que no debió haber hecho.


Refiere que algunos países europeos como Francia, registran automáticamente a quienes llegan a la edad de voto; mientras aquí algunas oficinas de Sheriff llegan a detener a personas para que no vayan a votar. “¿Cómo los puedes mandar a pelear en la guerra, pero no registrarlos para votar?”, comenta.


También denuncia que hay estados donde se cobra hasta $65 por la identificación para poder votar o hay que hacer filas para registrarse. Refiere casos de personas que pasaron 5 horas en cola e incluso el de una jovencita con condición especial que se vio sometida a esta situación.


Adicionalmente, es de quienes creen que se le debe restituir el derecho al voto a quienes hayan cometido ciertas faltas a la ley. “Quizá cometieron errores, pero si pueden volver a votar es más probable que no terminen en prisión de nuevo, porque vuelven a creer en el sistema” sentencia.


Exige asegurarse de que la gente se pueda registrar fácilmente y que sea más expedito llegar a los centros de votación. “¿Cuáles van a ser? ¿Dónde van a estar? Hay gente que tiene que tomar tres buses para ir a votar. También se cambia el lugar de votación sin avisarle a la gente. Deben poder llegar a trabajar a tiempo, cuidar a sus niños”.


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