Tras las elecciones 2020: ¿se reconciliará Estados Unidos?

Tras las elecciones 2020: ¿se reconciliará Estados Unidos?


La elección con mayor participación en 120 años en los Estados Unidos mostró una clara brecha racial: la mayoría de la gente de color votó por Joe Biden, mientras que tres de cada cinco blancos prefirieron a Donald Trump.


Las mujeres blancas se movieron en forma ligeramente mayor hacia el presidente, según las encuestas a la salida de los centros de votación; mientras las damas de color resultaron opuestas al actual mandatario en ejercicio, de una manera numerosa.


Pero la ecuación del “país dividido en 2” es demasiado sencilla y exige profundizar aún más. Por ejemplo, porque más de un tercio de la población elegible para votar no lo hizo.



Foto referencial / David Peterson - Pixabay


A pesar de que los matices son mucho más complejos de lo imaginable, la conclusión es una: tenemos que entendernos para continuar siendo un país coherente.


“Hay que entendernos”


Arlie Russell Hochschild es profesora de sociología de la U.C. Berkeley. En su trabajo, se ha dedicado a explorar la base conservadora que apoyó a Trump.


Acota que “Hay que retroceder para entender esta división entre republicanos y demócratas. Ni siquiera estamos de acuerdo sobre las cosas en las que estamos en desacuerdo”.


La también autora de diez libros, incluyendo El Segundo Turno y más recientemente, Extraños en su propia tierra: La Ira y Luto en la Derecha Americana, advierte que es importante entender qué pasó con estos 74 millones de personas que apoyaron a Trump. “Quieren mantener una buena imagen que tienen de sí mismos”.


Según una encuesta citada por la autora, los seguidores del partido azul están muy desacertados en cuanto a lo que creen sobre el pensamiento de su contraparte roja. En sentido contrario, la percepción de los republicanos sobre los demócratas está menos alejada de la realidad.


Agrega que la gente que vive en zonas urbanas tiene lo que ella denomina “más burbujas políticas”. También habla de lo que denomina “Los guardianes adinerados”. Y ejemplifica con aquella pareja de Missouri que enfrentó con sus armas a una protesta. “Es una imagen emblemática, pero no es lo que se ve en general”.


La escritora cree que mucha gente blanca cristiana pentecostal que ha entrevistado en el este de Kentucky, piensa que pertenece a un grupo minoritario. “Sé que suena raro, pero es así como se perciben a sí mismos. Sienten que la vida está diseñada en su contra”.


Explica que ven FOX, pero también van a CNN y MSNBC para tratar de averiguar cómo piensa el otro lado.


“En esas televisoras no ven a narradores de noticias blancos. Aparecen deportistas de color y piensan que son millonarios, creen que les está yendo muy bien. Adicionalmente, estos espectadores no han recibido estudios étnicos”.


Advierte que no ven cátedras sobre blancos, cuando sí las hay sobre chicanos o afroamericanos. “Se preguntan: ¿y nosotros? No tenemos un club, y si lo tuviéramos, nos verían como racistas”. Adicionalmente no son gente pobre, pero algunos están bastante cerca del nivel de pobreza.


Se sienten como un grupo minoritario que está declinando, mientras perciben que la gente de color se incrementa y mejora.

“Todos sabemos que los ingresos de la gente negra no han subido, la acción afirmativa en la educación no los ayudó; pero eso no está en el radar de este grupo de gente blanca.

Hay muchas historias que podrían ser escritas para entender esta división”.


Aconseja que “Hay que escribir historias de los migrantes hispanos que recuerden, por ejemplo, a las historias de migrantes europeos. Pueden ser vecinos, se pueden hacer conexiones que no veo en medios masivos”.


También resalta que hay mucho trabajo hecho por latinos que no compite con lo que hacen los blancos. “Cuando a uno le va mal, queremos culpar a otros. Ellos están molestos. No es que se crean superiores. Están deprimidos y tienen miedo”.


Arlie Russell Hochschild considera que no es racismo, “que sí existe”; pero según ella “hay que enfocarlo desde el entendimiento”.


Cuando les preguntó si Trump los había ayudado, respondieron con la percepción de que su vida no había mejorado en estos cuatro años. “No encuentran a alguien que los represente o les ayude. Se sienten invisibles. No ven ayuda bipartidsta”.


Se pregunta a sí misma: “¿Por qué los cristianos apoyan a Trump? Pienso que tiene una manera de insinuar que él es un paradigma dominante de los cristianos evangélicos y hace pensar que el salvador está a punto de llegar. Él es el salvador, las personas piensan que tienen muchos enemigos: el estado profundo, los demócratas, los islámicos. Trump sufre por ellos, como Cristo. Y sufrió por ellos al haberse contagiado de COVID-19, aunque nunca usó mascarilla”.


Consultada sobre los nacionalistas blancos, asegura que “Dan miedo. Muchos de ellos tienen problemas de alcohol y drogas, son sociópatas”.


Para abordar este problema, considera que “Hay que interactuar con ellos en iglesias, en escuelas. Tenemos que apagar nuestros sistemas de alarmas y permitirnos interés sobre la persona que tenemos enfrente”.


Y agrega: “Podemos establecer relaciones de amistad, reconocer al otro, escucharlo. A veces el problema soy yo, estoy pasando de largo ante algo importante, es un error que he cometido. Hay que poner más atención y cambiar nuestra intención”.



“No somos dos mitades”


Mindy Romero, fundadora y directora del Centro para la Democracia Inclusiva (CID) en

La Escuela de Política Pública Sol Price de la USC, asegura que acabamos de ver la participación más alta en una elección presidencial desde el año 1900: un 66,7%.



Foto referencial - Josh-Willink / Pexels


También estos comicios nos dejaron al mayor número de votos para un aspirante a la Casa blanca: Joe Biden, con 81 millones. Y al candidato con el segundo número de votos más alto en la historia, Donald Trump, con 74 millones.


Sin embargo, hay un problema: “La mitad del país apoya a un candidato que la otra mitad considera visceralmente inaceptable”, comenta.


¿Por qué el resultado fue tan cerrado? Para algunos no es comprensible por qué tanta gente votó por Trump, especialmente si, comparando sus números actuales con los de 2016, nos damos cuenta de que se mantienen similares.


“Una mitad no entiende a la otra. Se está jugando el juego de culpar a alguien. Por ejemplo, se dice que, si los jóvenes hubieran ido a votar, el resultado hubiera sido otro”.


Opina que se interpreta desacertadamente a la comunidad latina y a otros grupos. “Se dice que los latinos son aún un gigante dormido o que cómo pudo haber afroamericanos que votaran por Trump. Hay muchas sutilezas en esto”.


Romero alerta que “Hubo personas elegibles para votar que no fueron, unos 85 millones. Esto no es la mitad de Estados Unidos en cada lado”.


Asegura que los votantes de color tienen grandes variaciones internas; pero en su mayoría apoyaron a Biden. Según encuestas, el 58% de los votantes blancos apoyaron a Trump. Y remata: “Siempre los blancos están sobre-representados en las poblaciones en todos los estados”.


En cuanto a los números de votantes separados por etnias para el año 2020, aún no están disponibles; pero como una referencia, citó los correspondientes a 2016.


En aquella oportunidad, participaron 61,4% de los ciudadanos elegibles para votar; con una participación de 65,3% de los blancos, 59,4% de los negros, 49,9% de los asiático-americanos y un 47,6% de los latinos.


Hay que subrayar que las brechas en participación reproducen a su vez brechas en la representación.


Otra de sus afirmaciones contundentes fue: “EEUU ha estado terriblemente polarizado desde hace mucho tiempo por raza y etnicidad, solamente que la irrupción de Trump como figura política nos ha hecho confrontar esta realidad”.


También cree que la presidencia de Obama nos hizo pensar en un país post-racial, “pero ya sabemos que eso no es así”.


Además, la retórica sobre el racismo es percibida de diferente manera por los distintos grupos étnicos. “Muchos opositores a Trump no entienden por qué alguien votaría por alguien que ellos ven como racista”.


Pero quienes apoyan al actual presidente no ven racismo en sus acciones. “Analizando su discurso, él no afirma, lanza probabilidades y deja abierto un camino para que cada quien interprete a su manera”.


En resumen, Romero percibe que los blancos y la gente de color ven la persistencia de este problema a través de lentes contrastantes. “Para los primeros, el problema parece ser mucho menor, y lo creen realmente, incluso se les han hecho pruebas con un detector de mentiras.


Un ejemplo de esto es las diferentes formas como fue percibida la muerte de George Floyd según la perspectiva del observador”.


Se pregunta: ¿Qué vamos a hacer? Y responde: No será fácil. “Más allá de los resultados políticos y como nación, es mucho lo que hay que hacer con el fin de lograr un Estados Unidos más representado y menos polarizado. Hay un electorado no representado”.


Hay que exigir a los oficiales, así como educar a la gente acerca de raza y poder.


“Tenemos que entrenar a la gente sobre el sesgo basado en la raza, entender el porqué. Debemos tener los ojos abiertos, porque vemos las cosas desde diferentes puntos de vista”.


Además, adelanta que debemos celebrar el progreso que se ha hecho en estas elecciones. “La gente participa más y más, desde 2016 y las de medio termino de 2018, ahora también en las de noviembre pasado. Tenemos que celebrar a los jóvenes y la gente de color, hay que seguir votando, sin importar el partido político. Nuestra democracia es tan fuerte como las ganas que le metamos”.



La ira de la gente



Davin Phoenix es profesor asistente de Ciencias Políticas, Escuela de Ciencias Sociales,

Universidad de California Irvine (UCI) y autor de "The Anger Gap: How Race Shapes" (La brecha de la ira: cómo se forma la raza). Su trabajo académico y literario se centra alrededor de la emoción en la política.


Detalla que la raza tiene un efecto sobre quien tiene el derecho de estar molesto. Lo más importante de este libro es que, según su autor, la gente de color expresa mucha menos molestia que la gente blanca, si es que las elecciones no resultaron como ellos quisieron.


“La gente blanca protesta más, pero hay un contraste con afroamericanos, quienes no llegan al nivel de los blancos, quienes se quejan más y se ponen más en contacto con los representantes elegidos”, revela Phoenix.


La gente de color está molesta con el sistema en sí, para ellos el sistema es el problema.

La pregunta es, si se supone que Trump representa una amenaza a estos grupos, ¿por qué no participaron? Responde: “Creo que ante esta amenaza la gente tiende a retirarse”.


Siente que hay una lectura equivocada, que no nos damos cuenta del mensaje de ese voto. “Hay una ansiedad económica que estuvo presente en este 2020. Se peguntan cuáles son las opciones hacia adelante”.


Sentencia que Trump estaba molesto, representaba a la gente airada. Era una promesa en 2016, pero 4 años después, la gente se puede dar cuenta de que no cumplió sus promesas y Estados Unidos no está bien, eso podría haber hecho que las mujeres blancas se alejaran de Trump, pero no fue así. El ecosistema de medios alrededor de Trump supo cómo usar esa molestia a su favor.


“Es una polarización, un proceso de normalización y legitimización en el cual se basaron sus votantes. Esto se apoya en el divisionismo que tanto ha usado este candidato, en raza, género, religión y estado socioeconómico. Estos son elementos que definen nuestra política”, remata el académico.


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